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Bola de nieve o avalancha
Los dos métodos usan el mismo motor: pagar la cuota mínima de todas tus deudas, lanzar cada euro sobrante contra una sola de ellas y, cuando esa desaparece, sumar su cuota al ataque a la siguiente. La única diferencia es la regla de orden. La bola de nieve ataca primero el saldo más pequeño, lo que da una primera victoria antes; la avalancha ataca primero el interés más alto, lo que sale más barato en total.
El motor compartido
Antes de la discusión sobre el orden, entiende que los dos métodos son la misma máquina. Pagas la cuota mínima obligatoria de cada deuda que tengas, sin excepción, porque un impago añade comisiones y consecuencias que superan cualquier ventaja de ordenar bien. Luego coges cada euro sobrante que puedas reunir y lo pones todo sobre una sola deuda. No repartido entre tres: todo sobre una. Cuando esa deuda llega a cero, no reabsorbes su cuota en el gasto. Sumas lo que estabas pagando por ella al ataque de la siguiente, que es la razón de que el pago sobre la última deuda sea enorme comparado con el de la primera. Ese paso de arrastre es el motor de verdad. La regla de orden es un detalle encima.
Bola de nieve: primero el saldo más pequeño
Ordena tus deudas por saldo, ignorando por completo los tipos de interés, y ataca la más pequeña. Cuando se cierre, pasa a la siguiente. El argumento es de comportamiento y no matemático: ver desaparecer rápido la primera deuda te da pruebas de que el plan funciona, y un plan en el que crees es un plan que sigues ejecutando dos años. Además te simplifica la vida deprisa, porque cada cuenta cerrada es un cargo menos, un mínimo menos y una gestión menos. El coste es claro. Si tu saldo más pequeño es el que menos interés te cobra y hay un saldo grande caro, estás dejando crecer la deuda cara mientras liquidas la barata, y pagarás más intereses por esa comodidad.
Avalancha: primero el interés más alto
Ordena tus deudas por tipo de interés, de mayor a menor, ignorando los saldos, y ataca la de arriba. Cuando se cierre, pasa a la siguiente. Esto minimiza el interés total pagado, por un argumento matemático que no está en discusión: el saldo con el tipo más alto es el que crece más rápido, así que cada euro de principal que le quitas evita más intereses futuros que ese mismo euro aplicado en cualquier otro sitio. Aquí suele ser un saldo aplazado de tarjeta o una financiación de las que se contratan en el momento de la compra. El coste es la paciencia. Si tu deuda más cara es además la más grande, puedes pasar mucho tiempo sin cerrar ninguna cuenta y sin ver cambiar nada visible, que es justo el tramo donde la gente abandona.
Un ejemplo con cifras inventadas
Las cifras de aquí están inventadas para enseñar la forma del intercambio, no para describir las deudas de nadie. Supón que debes 600 euros a un tipo bajo con una cuota mínima de 25 euros, 2.400 euros a un tipo alto con una cuota mínima de 60, y 4.000 euros a un tipo intermedio con una cuota de 90. Tus mínimos suman 175 euros y has conseguido reunir 150 euros extra. La bola de nieve pone 175 euros al mes sobre la deuda de 600, que se liquida en unos cuatro meses antes de intereses. La avalancha pone 210 euros al mes sobre la de 2.400, que tarda bastante más de un año. La avalancha paga menos intereses en el total del recorrido. La bola de nieve cierra una cuenta antes. Ese es todo el intercambio.
A quién no le ayuda ninguno de los dos
Si tus cuotas mínimas obligatorias ya superan lo que ingresas, el orden no es tu problema y elegir entre estos dos métodos es una distracción. Ninguna secuencia de pagos arregla un desfase que existe antes del primer pago. Lo mismo pasa si sigues añadiendo saldo más rápido de lo que lo retiras, porque el sobre de ataque se está rellenando desde la misma tarjeta a la que apunta. Esas situaciones necesitan un cambio en las entradas y no en el orden: más ingresos, menos gastos fijos, o una conversación con la entidad sobre las condiciones. Esa última parte queda fuera de lo que esta página puede aconsejar, y quien te diga en qué producto concreto refinanciar te está vendiendo algo.
Financiarlo con sobres
Esto lo sostienen dos sobres. Un sobre de Mínimos con el total de todas las cuotas obligatorias, llenado el día de la nómina, para que un impago sea estructuralmente imposible. Y un sobre de Ataque con el dinero extra, apuntado a una única deuda y con el nombre de esa deuda concreta, para que el objetivo nunca sea ambiguo. Cuando una deuda se liquida, haz el arrastre a propósito: sube la recarga del sobre de Ataque en el importe del mínimo que ya no debes, y baja la de Mínimos en esa misma cantidad. Ese único paso es donde mueren en silencio casi todos los planes, porque el dinero liberado no se anuncia y desaparece dentro del gasto. Renombra el sobre de Ataque con el objetivo nuevo el mismo día.
Preguntas frecuentes
¿Con cuál se sale antes de deudas?
La avalancha paga menos intereses en total, lo que normalmente también significa terminar antes, porque ordenar por tipo frena el crecimiento de los saldos que crecen más rápido. Pero esa clasificación solo se mantiene si sigues adelante. La bola de nieve termina antes en la práctica para cualquiera que hubiese abandonado la avalancha a mitad de camino, y una bola de nieve terminada gana por mucho a una avalancha abandonada. La respuesta honesta es que la diferencia entre los dos métodos suele ser menor que la diferencia entre mantener uno y dejarlo.
¿Puedo mezclar los dos métodos?
Sí, y mucha gente lo hace. Un híbrido habitual es liquidar primero un saldo muy pequeño para cerrar una cuenta y anotarte una victoria, y luego pasar a orden estricto por tipo de interés con todo lo demás. Otro es hacer avalancha pero saltarse la cola con cualquier deuda tan pequeña que se cierre en un mes o dos. La regla que hay que conservar es la que comparten los dos: un solo objetivo cada vez, mínimos en todo lo demás, y la cuota liberada se arrastra hacia delante cuando una deuda desaparece.
¿Debería dejar de ahorrar mientras pago deudas?
Dejarlo del todo suele salir mal, porque sin colchón el siguiente gasto imprevisto vuelve a la tarjeta y deshace el avance. Un compromiso muy usado es financiar primero un colchón pequeño, después el ataque a la deuda, y el fondo de emergencia completo cuando la deuda ya no esté. Cuál es el tamaño correcto de ese colchón para ti depende de la estabilidad de tus ingresos y de tus obligaciones, y eso esta página no puede valorarlo. Lo que sí es seguro decir es que cero colchón más una tarjeta es cómo se pasan años dando vueltas.
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