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Qué parte de tus ingresos debería ir a gastos fijos

Suma todo lo que no puedes cambiar este mes (alquiler o hipoteca, comunidad, seguros, cuotas de deuda, guardería o colegio, servicios contratados y suscripciones con permanencia), divídelo entre tu neto mensual y tendrás tu ratio de gastos fijos. Entre un 50% y un 60% es la banda donde un presupuesto todavía tiene margen para funcionar. Por encima de un 70%, ninguna moderación en la compra o en el ocio salva el mes, porque no queda gasto variable suficiente que recortar. Es el ratio que casi nadie calcula y el que mejor explica por qué el mes no cuadra.

El ratio que casi nadie calcula

Casi todo el mundo sabe más o menos lo que gana y lo que gasta, pero muy poca gente sabe qué proporción de su sueldo está comprometida antes de tomar ninguna decisión. Ese número explica más cosas que cualquier otro. Si tienes un ratio bajo, un mes malo se absorbe en las categorías flexibles y casi no se nota. Si lo tienes alto, cualquier imprevisto se convierte automáticamente en deuda, porque no hay de dónde sacarlo. Y explica también algo emocional: la sensación de ir justo con un sueldo que parece razonable casi siempre es un problema de ratio de gastos fijos, no de despilfarro.

Cómo hacer el cálculo con honestidad

Coge un mes normal, no uno con paga extra. Suma todo lo que se paga sí o sí: alquiler o cuota de hipoteca, cuota de comunidad, suministros básicos en su importe medio, móvil e internet, seguros, cuotas mínimas de cualquier deuda, guardería, colegio y comedor, transporte imprescindible para ir a trabajar y cualquier servicio con contrato o permanencia. Divide entre tu neto de ese mes normal. La honestidad está en dos detalles: usar el mes normal y no la media anual si cobras en catorce pagas, y no dejar fuera lo que llega una vez al año dividido entre doce, porque el seguro y el IBI son tan obligatorios como el alquiler.

Clasificar los casos frontera

Hay gastos que discuten a qué lado pertenecen y conviene decidirlos con un criterio, no con la sensación del día. La pregunta útil es: si esta semana lo necesitara, ¿podría reducirlo o suprimirlo sin romper nada ni pagar una penalización? La compra es variable, aunque tenga un suelo. Los suministros son fijos en su parte de potencia y contrato y variables en su parte de consumo, así que la mayoría los cuenta como fijos por su importe medio. Una suscripción con permanencia es fija hasta que acabe el compromiso, y después pasa a variable. El gimnasio depende del contrato. Clasifícalos una vez, escríbelo y no lo cambies cada mes.

Cómo leer el número que te ha salido

Por debajo de un 50% tienes bastante margen: puedes ahorrar de verdad, absorber imprevistos y equivocarte sin consecuencias. Entre un 50% y un 60% el presupuesto funciona y exige orden, que es la situación de la mayoría. Entre un 60% y un 70% funciona solo si los gastos previstos están financiados; si no lo están, cualquier factura anual se convierte en deuda. Por encima de un 70% el problema ya no es de gestión: no queda suficiente gasto variable como para que recortar cambie nada, y el esfuerzo diario produce muy poco resultado, que es exactamente la sensación de estar apretando sin avanzar.

Qué se hace con un ratio alto

Solo hay tres tipos de solución y las tres son grandes, así que conviene saberlo pronto en lugar de gastar meses en optimizaciones pequeñas. La primera es bajar la partida más grande, que casi siempre es la vivienda: renovación, mudanza, compartir. La segunda es eliminar fijos completos en lugar de reducir varios a la vez, porque quitar un servicio entero libera más que recortar cinco a medias. La tercera es subir ingresos. Mientras tanto, y esto sí es inmediato, protege el sobre de gastos previstos: con un ratio alto, lo que convierte una situación tensa en una situación con deuda es un gasto anual que llega sin financiar.

El cambio de sobres: llena los fijos el día de cobro

Todos los gastos fijos se llenan el mismo día, el de cobro, en un solo movimiento y antes que nada. Lo que quede después es lo que tienes para vivir, y esa cifra es la única que hay que llevar en la cabeza el resto del mes. Este orden elimina la parte del presupuesto que más ansiedad produce, que es ir calculando si llegará el recibo. En Envelope Budget puedes ver todos los sobres fijos llenos desde el día uno y el saldo variable aparte en los widgets, así que a mitad de mes ya no tienes que preguntarte cuánto de lo que hay en la cuenta está comprometido.

Preguntas frecuentes

¿La compra es un gasto fijo?

No, es variable, aunque tenga un suelo que no puedes bajar. La diferencia práctica es que la compra la decides tú cada semana y el alquiler no: puedes comprar distinto, cocinar distinto o cambiar de tienda, y el importe se mueve. Que sea imprescindible comer no la convierte en fija. Esta distinción importa porque el ratio de gastos fijos mide exactamente eso: cuánto de tu sueldo ya está decidido antes de que empiece el mes. Si metes la compra dentro, el ratio saldrá altísimo para todo el mundo y dejará de servir para comparar nada.

¿Dónde van las cuotas de deudas?

Las cuotas mínimas son gasto fijo, porque hay que pagarlas y no las decides cada mes. Lo que pagues por encima del mínimo para amortizar antes es otra cosa: es ahorro con otro nombre, y conviene contarlo en el bloque de ahorro y no en el de fijos. Separarlo tiene una ventaja concreta: si un mes vienen mal dadas, sabes exactamente qué puedes dejar de hacer sin incumplir nada, que es la parte extra, y qué no. Mezclarlo todo hace que cualquier ajuste parezca un impago cuando no lo es.

¿Cuenta como fijo lo que aparto para el seguro o el IBI?

Sí, y dejarlo fuera es el error que más falsea este cálculo. Un gasto que llega una vez al año es igual de obligatorio que uno mensual; lo único que cambia es la frecuencia. Divídelo entre doce e inclúyelo en el bloque fijo. Si no lo haces, tu ratio saldrá engañosamente bajo y luego no entenderás por qué los meses del seguro y del IBI descuadran el año entero. Esa es exactamente la función del sobre de gastos previstos: convertir un gasto anual en una línea mensual que ya está contada.

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