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Plantilla de sobres para autónomos: apartar lo que no es tuyo

El problema del autónomo no es ganar poco, es que el dinero de la cuenta no es suyo. Cobras la factura entera y luego debes una cuota todos los meses y una liquidación cada trimestre. Esta plantilla reparte cada cobro en doce sobres y saca primero lo que no te pertenece: un sobre de apartado trimestral, un sobre para la cuota mensual y un colchón para los meses en los que nadie paga. Esta página no te dice cuánto debes: ese porcentaje te lo da tu gestoría, y tú lo mueves el mismo día que cobras.

El reparto

Sobre %
🧾 Apartado trimestral
Placeholder. El porcentaje real te lo dice tu gestoría, no esta página. De aquí no se gasta nunca.
20%
📅 Cuota mensual
Sale sí o sí, factures o no factures. Es lo primero que se llena después del apartado.
8%
🏠 Vivienda
Alquiler o hipoteca y comunidad. Si trabajas en casa, sigue siendo un solo sobre.
22%
🛒 Supermercado
Compra para casa. Los cafés y comidas de trabajo van a Ocio, no aquí.
11%
🌊 Colchón de meses flacos
Agosto, Navidad y el cliente que paga a noventa días. Esto es lo que convierte facturación en sueldo.
9%
💼 Gestoría y programas
La cuota de la gestoría y las herramientas que necesitas para trabajar.
3%
🚗 Transporte
Desplazamientos a clientes, abono transporte, combustible y mantenimiento.
5%
🩺 Seguros y salud
Las pólizas que ya tengas contratadas. Presupuestarlas, no elegirlas.
4%
🛠️ Herramientas y formación
El portátil que se muere, el curso, la licencia anual. Es coste de trabajar, no capricho.
3%
🛡️ Fondo de emergencia
Distinto del colchón de meses flacos. Uno es estacionalidad; el otro, que algo se rompa.
8%
🎉 Ocio y comidas fuera
Pequeño y con nombre. Un autónomo sin sobre de ocio acaba gastando del apartado.
5%
🎯 Ahorro a largo plazo
Poco, pero que exista. Un objetivo con nombre sobrevive mejor que una intención.
2%

El saldo de la cuenta no es tu sueldo

Un asalariado ve en su cuenta dinero que ya ha pasado por todos los descuentos. Un autónomo ve el importe completo de la factura, y una parte de ese importe pertenece a Hacienda desde el momento en que la emite. Ese desfase es el que arruina presupuestos: durante dos meses parece que ganas mucho y el tercero llega la liquidación. La solución no es ganar más ni gastar menos, es dejar de mirar el saldo. La cifra sobre la que presupuestas es lo que queda después de apartar lo que no es tuyo, y para saber cuánto es eso hay una sola fuente válida, que es tu gestoría. Esta página no te dice el porcentaje porque depende de tu actividad, de tu situación y de cosas que cambian.

Mueve el apartado el mismo día que cobras

La regla que hace que esto funcione es de calendario, no de fuerza de voluntad: en cuanto entra el pago de una factura, ese mismo día mueves al sobre del apartado el porcentaje que te haya dicho tu gestoría. No al día siguiente, no cuando toque revisar cuentas. Si el dinero convive con el resto aunque sea una semana, deja de estar disponible mentalmente y empieza a estar disponible de verdad, que es exactamente el problema. Lo mismo vale para la cuota mensual: llénala el día que cobras, no el día que la pasan. Cuando llegue el trimestre no tendrás que decidir nada, solo pagar desde un sobre que lleva tres meses llenándose y que nunca fue tuyo.

Dos colchones distintos, y no se tocan entre ellos

El error más caro después de no apartar es mezclar el colchón de meses flacos con el fondo de emergencia. Son problemas distintos. El colchón cubre lo previsible: agosto se para, diciembre se para, y hay clientes que pagan a sesenta o noventa días aunque el trabajo esté entregado. Eso no es una emergencia, es tu sector. El fondo de emergencia cubre lo imprevisible: el portátil que muere, una baja, un cliente que desaparece debiendo. Si comparten sobre no puedes saber si vas bien, porque el saldo es alto justo cuando acabas de facturar y bajo justo cuando lo necesitas. Dos sobres, dos nombres, y el de meses flacos se llena todos los meses buenos sin excepción.

Págate un sueldo fijo, no lo que haya entrado

Un mes de treinta mil y un mes de cero no se presupuestan por separado; se presupuestan calculando lo que puedes sacar todos los meses aunque el año venga torcido. Coge lo que facturaste los últimos doce meses, quita el apartado, quita la cuota, quita los gastos de trabajar, y divide lo que queda entre doce. Esa es tu retribución, y es la cifra a la que aplicas los porcentajes de vivienda, supermercado y todo lo demás. Lo que entre por encima no es un mes bueno, es relleno del colchón. Y cuando venga un mes malo no hay que rehacer nada: el sueldo es el mismo porque el colchón está haciendo su trabajo, que es el único trabajo que tiene.

El cambio de esta semana

Abre hoy dos sobres: apartado trimestral y cuota mensual. Escribe al lado del primero el porcentaje que te haya dado tu gestoría y, si todavía no lo tienes, escribe pendiente y pregúntalo esta semana. A partir del siguiente cobro, lo primero que haces al ver el ingreso es mover esos dos importes. En Envelope Budget se apunta a mano, que en este caso es la ventaja: el momento en que tecleas el apartado es el momento en que dejas de creer que ese dinero es tuyo. El widget de la pantalla de inicio te enseña el saldo del sobre trimestral sin abrir la app, que es justo lo que quieres ver el día que dudas si puedes permitirte algo.

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje tengo que apartar cada trimestre?

No te lo puede decir esta página ni ninguna otra, y desconfía de la que te dé una cifra. Depende de tu actividad, de tu situación personal, de qué gastos te puedes deducir y de normas que cambian. La respuesta la tiene tu gestoría o asesor, y es una pregunta de cinco minutos. Lo que sí puede decirte una página de presupuesto es el mecanismo: pide el porcentaje una vez, apúntalo al lado del sobre y muévelo el mismo día que cobras cada factura. El 20% de esta plantilla es un relleno para que los porcentajes sumen 100, no una recomendación.

¿Cómo presupuesto si unos meses facturo mucho y otros nada?

Calculando una retribución fija y no viviendo de lo que entra. Suma lo facturado en los últimos doce meses, resta el apartado, la cuota y los gastos de la actividad, y divide entre doce. Vive con esa cifra todos los meses, incluidos los buenos. Todo lo que entre por encima va al colchón de meses flacos el mismo día. Si llevas menos de un año, usa tus peores tres meses como base en vez de la media: te quedarás corto en verano y sobrado en otoño, que es el orden correcto de los errores.

¿El fondo de emergencia y el colchón pueden ser el mismo sobre?

No, y juntarlos es el fallo más habitual. El colchón cubre huecos que ya sabes que van a llegar: el mes que se para, el cliente que paga tarde. El fondo de emergencia cubre lo que no puedes prever. Si están juntos, el saldo te dice que vas bien en enero y que vas fatal en septiembre, sin que haya cambiado nada real. Dos sobres separados te dejan responder dos preguntas distintas: ¿aguanto el hueco de agosto? y ¿aguanto que se rompa algo?

¿Qué hago cuando un cliente paga tarde?

Cobrar tarde no debería cambiar tu mes, y ese es exactamente el propósito del colchón. Mantén tu retribución igual, tira del colchón para cubrir el hueco y, cuando entre el pago, lo primero que haces es reponer el colchón antes de tocar ningún otro sobre. Si esto pasa dos o tres veces al año, tu colchón está bien dimensionado. Si pasa todos los meses, el colchón no es la solución: el problema está en las condiciones de cobro que estás aceptando, y eso se arregla en el contrato, no en el presupuesto.

Lleva este presupuesto en el móvil

Envelope Budget te mete estos sobres en el bolsillo. Asigna cada cantidad, anota el gasto según ocurre y mira lo que queda de verdad.

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