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¿Qué cuota de coche me puedo permitir?

Que una entidad te apruebe una financiación dice lo que ella cree que vas a poder devolver, no lo que a ti te va a dejar vivir bien. La prueba honesta es otra: monta sobre papel el juego completo de sobres del coche durante un mes entero, con cuota, seguro, combustible, mantenimiento, parking, ITV e impuesto, y mira qué sobres tienen que encoger para que quepa. Como banda de planificación, el conjunto de los costes del coche por debajo de un 10% del neto deja el presupuesto en paz. Y alargar el plazo para bajar la cuota no hace el coche más barato: lo hace más largo.

La aprobación no es la respuesta a tu pregunta

Un concesionario o una financiera evalúan su propio riesgo, y su riesgo termina en que pagues las cuotas. No saben si estás intentando ahorrar para una entrada, si tienes una guardería por delante o si tu sobre de ahorro lleva un año plano. Por eso una aprobación no responde a la pregunta que has hecho. Esta página no te dice qué te van a aprobar ni con qué criterios, porque eso depende de cada entidad y te lo tienen que decir a ti por escrito. Te dice cómo hacer tú la prueba que sí importa: escribir el presupuesto completo con el coche dentro, antes de firmar, y ver qué es exactamente lo que se encoge para dejarle sitio.

La cuota es la parte pequeña

Un coche no cuesta la cuota. Cuesta la cuota más el seguro, que aquí suele pagarse como prima anual, más el combustible, más el mantenimiento y las averías, más los neumáticos, más el parking o el garaje si vives en ciudad, más los peajes, más la ITV cuando toca y más el impuesto de circulación que cobra el ayuntamiento una vez al año. Cuando la gente calcula si puede permitirse un coche, casi siempre compara la cuota con lo que le sobra a fin de mes. Ese es el error completo, y se paga en el segundo año, que es cuando coinciden la primera ITV, una revisión seria y una subida de prima al renovar el seguro.

La trampa del plazo largo

Alargar la financiación baja la cuota mensual, y por eso es la palanca que más se usa para que un coche parezca asequible. Lo que hace en realidad es cambiar un problema mensual por un compromiso largo. Dos consecuencias muy concretas. La primera: durante buena parte del plazo estarás pagando por un coche que ya vale bastante menos de lo que debes, así que venderlo o cambiarlo deja de ser una opción cómoda. La segunda: el coche envejece mientras pagas, así que en los últimos años del plazo estarás pagando cuota y taller a la vez. Si la única forma de que quepa es estirar el plazo, la respuesta que estás recibiendo no es que sí; es que no con ese coche.

Prueba el juego de sobres entero, no la cuota

Coge tu presupuesto actual, escribe una versión nueva con todos los sobres del coche dentro y cuadra el total con tu neto. No vale dejarlo sin cuadrar: si añades el coche, algo tiene que bajar, y lo interesante es ver qué. Casi siempre bajan tres sobres: ahorro, ocio y gastos previstos. Si el ahorro se queda en cero, ya tienes la respuesta antes de pisar el concesionario. Vive un mes entero con ese presupuesto ficticio antes de decidir, moviendo de verdad el dinero del coche a un sobre aparte. Si el mes se sostiene, tienes tu respuesta; si no, has descubierto por muy poco dinero lo que ibas a descubrir durante cinco años.

El cambio de sobres de esta semana

Aunque todavía no tengas coche o el tuyo esté pagado, monta ya los dos sobres: Transporte para lo mensual y un sobre de gastos previstos del coche para ITV, seguro anual, impuesto, neumáticos y averías. Si el coche está pagado, sigue metiendo en el segundo lo que sería una cuota razonable: eso es exactamente lo que financia el siguiente coche sin pedir nada. En Envelope Budget los sobres se ven en el widget de la pantalla de inicio, así que el dinero apartado para el próximo coche está a la vista todos los días y deja de confundirse con saldo disponible en la cuenta.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto del sueldo puede llevarse el coche?

Como punto de partida para fijar un sobre, el conjunto de los costes del coche por debajo de un 10% del neto es una banda cómoda, y el total de transporte cerca de un 15% contando también abonos y taxis. Son convenciones de planificación, no reglas. Lo que hace que la banda signifique algo es meter dentro la lista completa: cuota, seguro anual, combustible, mantenimiento, ITV, impuesto e imprevistos. Si tu porcentaje sale alto pero no tienes hipoteca ni deudas y el ahorro sigue creciendo, no pasa nada; el porcentaje describe un reparto, no una virtud.

¿Dar más entrada baja lo suficiente la cuota?

Baja la cuota, sí, pero conviene mirar las dos caras. Poner más entrada reduce lo que financias y por tanto lo que pagas de intereses, y también reduce el tiempo durante el cual debes más de lo que vale el coche. A cambio, vacía tu ahorro, y quedarte sin colchón justo cuando acabas de asumir un gasto fijo nuevo es una mala combinación. La regla práctica es simple: no uses para la entrada el dinero del fondo de emergencia ni el del sobre de gastos previstos. Si para dar entrada tienes que vaciar los dos, el coche es demasiado coche.

¿Cómo presupuesto un coche que ya está pagado?

Igual que uno financiado, pero pagándote la cuota a ti. Mantén el sobre de Transporte para combustible, parking y peajes, y sobre todo mantén vivo el sobre de gastos previstos con la ITV, el seguro anual, el impuesto, los neumáticos y el mantenimiento. Y añade una línea más: lo que apartas cada mes para el coche siguiente. Un coche pagado no es un coche gratis, es un coche que te está dando un plazo para financiar el próximo sin intereses. La gente que nunca vuelve a financiar es la que empezó a llenar ese sobre el mes después de pagar la última cuota.

Lleva este presupuesto en el móvil

Envelope Budget te mete estos sobres en el bolsillo. Asigna cada cantidad, anota el gasto según ocurre y mira lo que queda de verdad.

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