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Plantilla de sobres para familias reconstituidas

Usa tres botes: los sobres comunes de la casa financiados en proporción a cada sueldo, un sobre de hijos separado para cada progenitor financiado con su propio ingreso, y un bote conjunto pequeño para lo que de verdad compartís. Los doce sobres son 30% vivienda compartida, 14% supermercado compartido, 8% y 8% para los hijos de cada uno, 8% fondo de emergencia, 7% transporte, 6% seguros, 5% ocio en familia y 4% cada uno de gasto personal.

El reparto

Sobre %
🏠 Vivienda y suministros compartidos
Se financia en proporción a cada ingreso, no a partes iguales.
30%
🛒 Supermercado compartido
Oscila con las semanas de custodia. Presupuesta la semana llena, no la media.
14%
🎒 Hijos de A
Colegio, actividades y ropa de sus hijos. Se financia con su ingreso.
8%
🏫 Hijos de B
Misma estructura, sobre separado, financiado con su ingreso.
8%
🛡️ Fondo de emergencia
Conjunto, porque una caldera rota no es el problema de uno solo.
8%
🚗 Transporte
Incluye los desplazamientos de los cambios de custodia, que son un gasto recurrente real.
7%
🩺 Seguros y salud
Pólizas y gastos de salud de todos los que viven en esta casa.
6%
🎡 Ocio en familia
Lo que hacéis todos juntos. Pequeño y genuinamente compartido.
5%
👤 Personal A
Igual que el de B. Sin explicaciones.
4%
🧍 Personal B
Misma cantidad, mismas reglas.
4%
🧻 Productos del hogar
Limpieza, papel, y todo lo pequeño que no se acaba nunca.
3%
🎁 Regalos y fiestas
Dos tandas de cumpleaños en dos calendarios. Se llena todos los meses del año.
3%

Por qué hacen falta tres botes y no uno

Un único bote conjunto obliga a convertir cada gasto de un hijo en una decisión compartida, y un sistema totalmente separado hace casi imposible llevar una sola casa. Tres botes es la forma que sobrevive al contacto con la realidad: sobres comunes para lo que consume la casa física, un sobre de hijos por progenitor financiado con su propio ingreso, y un bote conjunto pequeño para lo que hacéis todos juntos. La estructura no es fría, es lo que evita que una excursión del colegio de un niño se convierta en una conversación sobre lo que aporta cada uno, que es la discusión que más desgasta a estas familias.

El bote común se financia en proporción, no a medias

Si uno de los dos gana bastante más, dividir los gastos comunes a partes iguales se lleva un mordisco mucho mayor del sueldo pequeño y deja a esa persona, sin que nadie lo haya querido, sin dinero propio. La proporción lo arregla con aritmética en vez de con discusión: suma los dos netos, calcula qué porcentaje del total aporta cada uno y que cada uno financie ese porcentaje de los sobres comunes. Si uno se lleva el 60% del total del hogar, financia el 60% de la vivienda, del supermercado y del resto de comunes. Los sobres personales siguen siendo iguales en cantidad, y esa combinación es lo que hace que el reparto se sienta justo por los dos lados.

Los gastos de los hijos se quedan en el sobre de cada uno

Esta es la regla que evita más discusiones y merece la pena sostenerla incluso cuando parece fría. Los hijos de cada progenitor tienen gastos que siguen calendarios fijados por colegios, actividades y a veces por un convenio o una resolución, y el otro adulto no controla nada de eso. Meterlos en el bote común convierte cada decisión ajena en un gasto compartido que no se ha podido opinar, y eso acaba saliendo por algún lado. Con sobres separados, cada uno gestiona lo suyo con su dinero y la casa común se queda para la casa. Es una separación que suele relajar la convivencia más de lo que la gente espera antes de probarla.

Presupuesta el supermercado para las semanas llenas

La comida es la única línea común que de verdad oscila con la custodia, y presupuestarla a la media del mes garantiza que las semanas completas se sientan como un fracaso. En su lugar, apunta de cuatro a seis semanas de compra etiquetando quién estaba en casa, saca una cifra real para una semana llena y otra para una semana ligera, y llena el sobre por semanas usando la cifra que corresponda a la que viene. El total del mes acabará pareciéndose a la media, pero por el camino nadie tendrá la sensación de que se le va la mano justo en las semanas en las que hay más gente comiendo.

El cambio de este mes

Saca los gastos de los hijos del bote conjunto y ponlos en dos sobres separados, uno por progenitor, financiados con el ingreso de cada uno. Es el cambio de mayor valor de toda esta página y lleva unos cinco minutos. Después recalcula el bote común en proporción a los netos en lugar de a partes iguales. Todo lo demás de aquí es afinado. En Envelope Budget cada sobre tiene su nombre y su saldo visible en el widget, lo que significa que las dos preguntas que más se repiten en estas casas, cuánto queda y de quién sale, se responden mirando la pantalla en lugar de preguntando.

Preguntas frecuentes

¿Cuentas conjuntas o separadas en una familia reconstituida?

La estructura de cuentas importa menos que la estructura de sobres. Hay familias que funcionan con una cuenta conjunta y sobres bien nombrados dentro, y familias que funcionan con cuentas separadas y una aportación acordada a lo común. Lo que sí determina si el sistema aguanta es que los gastos de los hijos de cada uno estén separados y que lo común se financie en proporción a los ingresos. Elegido eso, la parte bancaria es una preferencia y no un problema.

¿Cómo metemos la pensión de alimentos en el presupuesto?

Trátala como parte del ingreso o del gasto del progenitor al que corresponde, dentro de su sobre de hijos, y no como una línea del hogar. La pensión recibida por un hijo concreto financia lógicamente los gastos de ese hijo, y la pagada reduce lo que ese progenitor puede aportar a lo común, lo que ya queda recogido si estáis calculando la proporción sobre lo que a cada uno le queda de verdad. Los importes y las condiciones los fija vuestro acuerdo o la resolución, no un presupuesto.

¿Cuánto debería aportar cada uno a los gastos comunes?

En proporción a lo que cada uno cobra en neto. Suma los dos ingresos, calcula el porcentaje del total que aporta cada persona y que cada una financie ese porcentaje de los sobres comunes. Si uno aporta el 60% del ingreso del hogar, financia el 60% de vivienda, supermercado y el resto de lo compartido. Los sobres personales, en cambio, se mantienen iguales en cantidad para los dos: es la combinación de las dos reglas la que hace que el sistema se sostenga sin renegociarse cada mes.

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