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Qué porcentaje del sueldo debería ir a cada categoría
Trabaja siempre sobre el neto, nunca sobre el bruto. Las bandas habituales de planificación son: vivienda en torno a un 30% o menos, transporte entre un 10% y un 15%, comida entre un 10% y un 15%, suministros entre un 5% y un 10%, seguros entre un 5% y un 10%, deudas por debajo de un 15%, ahorro al menos entre un 10% y un 20%, y el ocio se lleva lo que quede. Son convenciones para fijar sobres, no datos medidos. Y llevan una restricción que casi nunca se dice: tienen que sumar 100, así que una categoría inflada obliga a bajar todas las demás.
De dónde salen estos porcentajes y qué no son
Estas bandas no son el resultado de un estudio sobre hogares españoles ni una norma de nadie. Son convenciones que circulan porque resultan útiles para arrancar un presupuesto cuando no tienes datos propios, y conviene decirlo con claridad para que no las uses como veredicto. Su valor es doble. Sirven para detectar desproporciones evidentes, del tipo la vivienda llevándose la mitad del sueldo, que explican por sí solas por qué el mes no cuadra. Y sirven para tener un punto de partida el primer mes, antes de que tengas tres meses de gastos anotados. En cuanto tengas tus propios datos, tus datos ganan siempre a esta tabla, sin excepciones.
La tabla de trabajo, sobre el neto
Vivienda, incluyendo alquiler o cuota, comunidad y el IBI dividido entre doce: en torno a un 30%. Transporte, con coche, combustible, seguro anual, ITV, impuesto y abono: entre un 10% y un 15%. Comida, con la compra separada de las comidas fuera: entre un 10% y un 15%. Suministros: entre un 5% y un 10%. Seguros de hogar y salud privada si la tienes: entre un 5% y un 10%. Deudas que no sean la hipoteca: por debajo de un 15%. Ahorro: al menos entre un 10% y un 20%. Y gastos previstos, esa línea que las tablas suelen olvidar y que aquí es imprescindible, porque el seguro, el IBI y la ITV llegan una vez al año. Lo que sobre, ocio.
La restricción que nadie enuncia: suman 100
Cada banda por separado suena razonable, y por eso la gente las mira de una en una y concluye que va bien en casi todas. El problema aparece al sumarlas: si coges el extremo alto de todas, el total se pasa de 100 y el presupuesto es imposible sobre el papel antes incluso de empezar el mes. Esta es la parte útil de la tabla, y es la que casi nunca se cuenta. Si tu vivienda se lleva un 45%, no estás fallando en vivienda solamente: estás obligando al resto a caber en un 55%, y eso significa a la fuerza menos ahorro, menos ocio o menos gastos previstos. Elegir cuál de los tres baja es tu decisión, pero tienes que tomarla tú y por escrito.
Qué te saca legítimamente de una banda
Hay motivos perfectamente razonables para estar fuera. Vivir en una ciudad cara sube vivienda y baja transporte, y a menudo es una operación buena. No tener coche puede dejar el transporte en la mitad de la banda. Tener hijos pequeños añade la guardería, que no aparece en ninguna tabla clásica y sin embargo puede ser el segundo gasto de la casa. Un sueldo bajo empuja todos los porcentajes hacia arriba a la vez porque el suelo de la comida y del transporte apenas baja, y por eso las bandas aprietan mucho más abajo que arriba. Estar fuera de una banda no es un fallo; lo que sí es un fallo es estar fuera sin saberlo y sin haber decidido de dónde sale la diferencia.
El diagnóstico: lee el desplazamiento, no el porcentaje
El porcentaje por sí solo no dice si tienes un problema. Lo que lo dice es qué categoría está sufriendo. Si la vivienda es alta pero el ahorro sigue creciendo y no hay deuda cara, el reparto funciona aunque la tabla diga otra cosa. Si la vivienda está dentro de banda pero cada avería del coche acaba en la tarjeta, hay un sobre de gastos previstos que no existe y el porcentaje no lo iba a detectar. Mira siempre en este orden: primero si el ahorro se mueve, segundo si los gastos anuales llegan pagados, y tercero si hay deuda que crece. Esas tres señales valen más que cualquier tabla de porcentajes.
Convierte la tabla en sobres de una sentada
Coge tu neto mensual, aplica las bandas como primer borrador y ajusta hasta que la suma dé exactamente tu neto, sin dejar nada sin asignar. El resultado son unos diez sobres: Vivienda, Supermercado, Transporte, Suministros, Móvil e internet, Seguros, Deudas, Ahorro, Gastos previstos y Ocio y comidas fuera. Después vive un mes con ellos anotando cada gasto y corrígelos con lo que haya pasado de verdad. En Envelope Budget cada sobre se ve con su saldo actual en la app y en los widgets, así que el segundo mes ya no estás presupuestando con porcentajes de nadie: estás presupuestando contigo.
Preguntas frecuentes
¿Los porcentajes se calculan sobre el bruto o sobre el neto?
Sobre el neto, siempre, porque es el dinero que de verdad puedes repartir. El bruto incluye retenciones y cotizaciones que nunca llegan a tu cuenta, así que un presupuesto hecho sobre el bruto asigna dinero que no existe y falla en silencio. Coge tu nómina y busca el líquido a percibir. Si cobras en catorce pagas, usa el mes normal como base y trata las pagas extra como un ingreso aparte con destino decidido de antemano, no como una media repartida entre doce que hace que todos los meses parezcan más holgados de lo que son.
¿Con el 50/30/20 no basta?
Es un buen resumen y un mal plan operativo. Basta para explicar la idea en una frase: la mitad para lo necesario, un tercio para lo que quieres y un quinto para ahorro y deuda. No basta para vivir, porque el 50% de necesidades no te dice cuánto puede costar la vivienda dentro de ese 50%, ni te obliga a reservar para lo que llega una vez al año. La tabla por categorías es el siguiente nivel de detalle, y los sobres son el nivel en el que ya se puede ejecutar. Empieza por el 50/30/20 si te sirve para arrancar, pero baja al detalle antes del segundo mes.
¿Y si no consigo que los porcentajes cuadren de ninguna manera?
Entonces la tabla ya ha hecho su trabajo: te ha dicho que el problema no es de disciplina, es estructural. Cuando la vivienda, el transporte y las deudas suman tanto que no cabe ni comida ni ahorro, ninguna cantidad de esfuerzo diario lo arregla, porque no queda gasto variable suficiente que recortar. Las palancas reales son tres y todas son grandes: bajar la vivienda, bajar el coste del transporte o subir los ingresos. Mientras tanto, presupuesta con la verdad y no con la tabla, prioriza comida y vivienda, y decide de forma explícita qué se queda sin financiar y durante cuánto tiempo.
Lleva este presupuesto en el móvil
Envelope Budget te mete estos sobres en el bolsillo. Asigna cada cantidad, anota el gasto según ocurre y mira lo que queda de verdad.
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