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¿Qué parte de tus ingresos deberías ahorrar?
El objetivo que más se repite es un 20% del neto, y viene del 50/30/20, que reparte lo que cobras en un 50% de necesidades, un 30% de deseos y un 20% de ahorro y amortización de deuda. Es una convención de planificación, no una media medida, y con sueldos bajos es aspiracional. Lo que más importa no es el porcentaje sino el orden: primero un colchón pequeño de arranque, después la deuda cara, después objetivos con nombre. Un 5% que sale de la cuenta de verdad todos los meses vale más que un 20% que no llegas a apartar nunca.
De dónde sale el 20%
El 20% es la tercera pata del 50/30/20, una regla de reparto popularizada para simplificar el presupuesto en tres bloques. Su virtud es que se entiende en una frase; su límite es que es una propuesta de reparto, no un dato observado sobre lo que ahorra la gente. Conviene saberlo antes de usarla como vara de medir, porque compararse con un número que nadie ha medido produce una culpa perfectamente inútil. Úsala como punto de partida cuando no tienes datos propios, y sustitúyela en cuanto tengas tres meses de gastos anotados, porque entonces puedes calcular tu propia tasa a partir de lo que de verdad te sobra y no de lo que debería sobrarte.
Calcula tu tasa en veinte minutos
Coge tu neto mensual, el de un mes normal si cobras en catorce pagas. Resta los gastos fijos: vivienda, suministros, móvil, seguros, transporte, cuotas y cuidado de los niños. Resta después una cifra realista de comida y de vida diaria, sacada de tus tickets y no de tu optimismo. Y resta lo que hay que apartar cada mes para lo que llega una vez al año, es decir el seguro, la ITV, los regalos y las vacaciones. Lo que quede es tu capacidad real de ahorro, y casi siempre es distinta del 20%: a veces más, muchas veces menos. Esa cifra, aunque sea pequeña, es la única que puedes cumplir doce meses seguidos.
Qué debe hacer primero ese dinero
El orden importa más que el importe. Primero, un colchón pequeño de arranque, lo suficiente para que una avería o una urgencia no se conviertan automáticamente en deuda; hasta que existe, cualquier plan de ahorro se deshace con el primer imprevisto. Segundo, la deuda cara, sobre todo la de tarjeta con pago aplazado, porque mientras esté viva el dinero rinde más pagándola que estando parado. Tercero, ampliar el colchón hasta cubrir varios meses de gastos esenciales. Y cuarto, objetivos con nombre y con fecha: la entrada, el coche, el viaje, el cambio de trabajo. Los objetivos sin nombre se gastan, y no por debilidad, sino porque no había ninguna razón concreta para no hacerlo.
Cuándo el 20% no es el objetivo correcto
Hay dos situaciones claras. Con un sueldo ajustado, los gastos esenciales pueden llevarse tanto que un 20% solo se consigue recortando comida o dejando de llenar los gastos previstos, y esto último no es ahorrar: es aplazar. En ese caso, la cifra correcta es la que puedas sostener sin romper el resto del presupuesto, y la palanca real está en los ingresos o en la vivienda. La otra situación es la contraria: con ingresos altos, un 20% puede ser poco ambicioso, porque el suelo de los gastos esenciales no sube proporcionalmente. En los dos casos, el porcentaje correcto sale de tu cálculo y no de la regla.
El diagnóstico cuando el ahorro no sale nunca
Si mes tras mes el ahorro se queda en cero, hay tres causas y solo una tiene que ver con la disciplina. La primera y más común: no hay sobre de gastos previstos, así que cada gasto anual normal, el seguro, la ITV, los regalos, se paga con lo que iba a ser el ahorro. La segunda: se ahorra lo que sobra a final de mes, y a final de mes nunca sobra nada, porque el gasto se expande hasta llenar el saldo disponible. La tercera: el reparto es estructuralmente imposible porque la vivienda se lleva demasiado. Comprueba las tres en ese orden antes de concluir que el problema es de fuerza de voluntad.
El cambio de sobres de hoy
Cambia el orden: aparta el ahorro el día que cobras, no el último día del mes. Es el único ajuste de este tema que funciona por sí solo, porque convierte el ahorro en una factura más en lugar de en un residuo. Ponle nombre al sobre, porque un sobre que se llama Entrada del piso se defiende mucho mejor que uno que se llama Ahorro. Y empieza por una cifra que estés seguro de poder sostener, aunque parezca ridícula. En Envelope Budget el saldo de cada objetivo se ve en la app y en los widgets, y ver subir un sobre con nombre es, en la práctica, lo que sostiene el hábito los primeros meses.
Preguntas frecuentes
¿El 20% se calcula sobre el bruto o sobre el neto?
Sobre el neto, que es el dinero del que dispones de verdad. El bruto incluye retenciones y cotizaciones que nunca pasan por tu cuenta, así que un objetivo calculado sobre él es un objetivo inflado que vas a incumplir sin entender por qué. Coge el líquido a percibir de tu nómina. Y si cobras en catorce pagas, calcula el porcentaje sobre el mes normal y trata las pagas extra aparte, dándoles un destino por escrito antes de que lleguen: son la mejor oportunidad de ahorro del año y también la más fácil de dejar pasar.
¿Primero ahorrar o primero pagar deudas?
Las dos cosas, en este orden. Primero un colchón pequeño, porque sin él cualquier imprevisto te devuelve a la deuda y el esfuerzo anterior se pierde. Después la deuda cara, con todo lo que puedas, empezando por la de mayor coste. Y después vuelves a ampliar el colchón. Lo que no funciona bien es lo puramente matemático: destinar todo a la deuda sin ningún colchón parece óptimo sobre el papel y falla en cuanto se rompe la lavadora. El plan que se cumple gana al plan óptimo que se abandona en el mes cuatro.
¿Y si mis ingresos cambian cada mes?
Presupuesta sobre tu peor mes reciente y no sobre la media. Fija una cantidad de ahorro pequeña que puedas cumplir incluso en un mes malo, y en los meses buenos manda la diferencia entera a los sobres, empezando por gastos previstos y siguiendo por los objetivos con nombre. Así el hábito no depende de que el mes venga bien. Es exactamente para esto para lo que sirve el método de sobres con ingresos irregulares: la decisión se toma cuando entra el dinero, no cuando se acaba.
¿De cuánto debería ser el colchón de arranque?
De lo suficiente para que los imprevistos normales de tu vida no se conviertan en deuda, y eso lo sabes tú mejor que ninguna tabla: piensa en los tres últimos gastos inesperados que has tenido y usa el mayor como referencia. Si tienes coche, tenlo en cuenta, porque es la fuente más habitual de gastos súbitos. Este colchón no es el fondo de emergencia completo, es el primer escalón; su trabajo es evitar que el plan se rompa antes de empezar. Una vez cubierto, sigue subiendo hasta cubrir varios meses de tus gastos esenciales.
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