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¿Qué parte de tus ingresos debería ir a pagar deudas?
Aquí se mezclan dos ratios distintos. Uno es el que usan las entidades para decidir si te prestan, que trabaja sobre el bruto, cambia de una entidad a otra y no es tu presupuesto. El otro es el tuyo, y se calcula sobre el neto: como techo de trabajo, mantén por debajo de un 15% o un 20% del neto todo lo que vaya a deuda que no sea la hipoteca. Por encima de esa banda, lo primero que falla no son los pagos, son otros sobres, normalmente el de la compra y el de las reparaciones, y ahí es donde empieza el círculo de pedir para cubrir lo pedido.
Los dos ratios que se confunden
Cuando buscas cuánto puedes destinar a deuda encuentras dos respuestas mezcladas. Una viene del mundo de la concesión de crédito: cada entidad tiene sus propios criterios, suele mirar ingresos antes de impuestos y decide su riesgo, no tu comodidad. Esta página no dice cuáles son esos criterios, porque varían y te los tienen que explicar a ti por escrito. La otra respuesta es la de tu presupuesto, y esa sí puedes calcularla: cuántos euros de los que te llegan a la cuenta salen cada mes hacia cuotas. Son dos preguntas distintas y solo una la puedes contestar sin pedirle permiso a nadie.
El número que importa en tu presupuesto
Suma las cuotas mensuales de todo lo que no sea la hipoteca: préstamos personales, financiación del coche, pagos aplazados de la tarjeta, compras a plazos en tiendas, y cualquier deuda con familia si la estás devolviendo con calendario. Divide entre tu neto de un mes normal. Como techo de trabajo, mantenerlo por debajo de un 15% o un 20% deja espacio para vivir y para financiar los gastos previstos. Es una convención para orientarte, no un límite oficial. Y cuenta la hipoteca aparte, en el bloque de vivienda, porque si la metes aquí el número deja de ser comparable con nada y pierdes la señal que estabas buscando.
El pago aplazado y la tarjeta que se renueva sola
En España hay una forma concreta de deuda que merece atención especial en el presupuesto, y es la que se genera dentro de una tarjeta cuando el pago se aplaza y el saldo se va renovando mes a mes en lugar de liquidarse. Su rasgo peligroso para un presupuesto no es solo el coste: es que la cuota mensual puede parecer pequeña y estable mientras el saldo pendiente apenas baja, así que la señal que normalmente te avisaría, la de la cuota subiendo, no llega. Si tienes una tarjeta así, apunta en el sobre de deudas el saldo pendiente y no solo la cuota, y míralo cada mes. Si el saldo no baja, el pago está haciendo otra cosa.
Qué te sube o te baja de la banda
Suben los meses en los que se acumulan financiaciones pequeñas contratadas en momentos distintos: un móvil, unos muebles, un viaje, cada uno con su plazo, y todos coincidiendo. Ese apilamiento es más habitual que un préstamo grande y bastante más difícil de ver, porque nunca hubo una decisión única. Baja quien concentra: liquidar primero la deuda más cara libera cuota que se destina íntegra a la siguiente. Y hay un factor local que conviene tener en cuenta: muchos recibos se pagan por domiciliación, así que una devolución por saldo insuficiente puede acarrear comisiones según tu contrato; el orden de llenado de sobres el día de cobro es lo que evita ese escenario.
El diagnóstico: qué sobre falla primero
Cuando la deuda pasa de la banda, los recibos siguen pagándose porque están domiciliados y son lo primero que sale. Lo que falla está más allá: el sobre del supermercado que no llega al final del mes, la reparación del coche que se financia, la revisión dental que se aplaza y el sobre de gastos previstos que nunca se llena, con lo que el siguiente gasto anual genera deuda nueva. Ese es el círculo completo y no empieza por un capricho: empieza por un ratio demasiado alto. Si reconoces tres de esas cuatro señales, el trabajo no está en gastar menos en comida, está en el plan de amortización y en los ingresos.
El cambio de sobres de hoy
Un sobre de Deudas que se llena el día de cobro, antes que cualquier categoría flexible, con las cuotas mínimas de todo. Y en la nota, la lista completa: cada deuda con su saldo pendiente, su cuota y su fecha de fin. Ver la lista entera en un sitio es lo que permite elegir un orden de ataque en lugar de ir pagando por inercia. Cuando liquides una, no dejes que su cuota se disuelva: pásala entera a la siguiente. En Envelope Budget la entrada es manual y los saldos se ven en la app y en los widgets, así que el progreso es visible, que es lo que sostiene un plan que dura meses.
Preguntas frecuentes
¿La hipoteca cuenta dentro de ese 15% o 20%?
No, la hipoteca va en el bloque de vivienda junto con la comunidad y el IBI dividido entre doce. Este ratio mide la deuda de consumo, que es la que se puede acumular deprisa y la que da la señal de alarma útil. Si mezclas las dos, casi cualquiera con hipoteca saldrá fuera de banda y el número dejará de decirte nada. Calcula los dos por separado y míralos juntos: vivienda por un lado, deuda de consumo por otro. La combinación de los dos es la que describe de verdad cuánto de tu sueldo está comprometido antes de empezar el mes.
¿Basta con pagar la cuota mínima?
Basta para no incumplir y no basta para salir. La cuota mínima está diseñada para mantener la deuda viva, así que pagando solo eso el saldo pendiente puede bajar muy despacio mientras el coste sigue corriendo. La comprobación es sencilla y la puedes hacer tú con tus propios extractos: apunta el saldo pendiente hoy y compáralo con el de hace seis meses. Si apenas ha bajado, la cuota mínima está pagando otra cosa. A partir de ahí, cualquier cantidad extra dirigida a una sola deuda cambia el ritmo, y conviene dirigirla siempre a la misma hasta liquidarla.
¿Cómo cuento las compras a plazos y los pagos aplazados?
Como deuda, aunque no lo parezcan y aunque no lleven la palabra préstamo. Si tienes un compromiso de pagos futuros por algo que ya has recibido, es deuda y va en este ratio con su cuota y su saldo pendiente. Es importante contarlas porque son las que más fácilmente se apilan: cada una es pequeña y se contrata en un momento distinto, así que nadie ve nunca el total. Apúntalas todas en la nota del sobre de deudas con su fecha de fin, y antes de añadir una nueva, mira ese total. Esa mirada es, en la práctica, el freno.
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