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Fijar el sobre del supermercado con tus propios tickets

Cómo sacar el importe del sobre de la compra de tus propios tickets en lugar de una media. El INE publica el gasto de los hogares en alimentación en la Encuesta de Presupuestos Familiares, pero ese dato no conoce tu comunidad, la edad de los tuyos ni cuántas veces cocinas. Cuatro semanas de tickets dan tu base real. La base no es un objetivo, es una medición, y de ahí sale un sobre que se repone cada semana.

Por qué la media no es tu presupuesto

El gasto de los hogares en alimentación lo publica el INE en la Encuesta de Presupuestos Familiares y se puede consultar. Como comprobación posterior sirve; como punto de partida, no. Una media mezcla ciudad y pueblo, hogares con comedor de empresa y hogares que cocinan tres veces al día, y comunidades con niveles de precios distintos. A eso se suma el problema de siempre: la delimitación. Según la fuente, la cifra incluye o no las bebidas alcohólicas y no siempre separa alimentación en casa de comer fuera. Si adoptas un número que lleva restaurante dentro y lo metes en el sobre de la compra, el sobre nace grande; si es al revés, se queda corto todos los meses.

Junta cuatro semanas de tickets

El método no tiene misterio. A partir de hoy, todos los tickets de alimentación van a una caja o a un sobre en la cocina durante cuatro semanas. Ni ordenar ni juzgar, solo guardar. Cuatro semanas porque casi todas las casas compran con ritmo semanal, y una semana suelta se distorsiona con una compra grande o una visita. Al terminar, suma y divide entre cuatro: ese es tu dato por semana. Incluye supermercado, mercado, frutería, carnicería y la compra online. No incluyas restaurante ni comida a domicilio, por lo que se explica en las preguntas del final.

Qué hacer con lo que no tiene ticket

El puesto del mercado a veces no da ticket, el pan de la esquina tampoco, y algún papel se pierde en el bolsillo. Fija la regla antes o la cuenta se romperá justo ahí. Lo pagado con tarjeta está en el extracto: basta con filtrar las líneas con nombre de supermercado o frutería. Para el efectivo sin comprobante, estima cuántas veces y cuánto aproximadamente, y marca esos importes como estimación. Si al acabar las cuatro semanas la estimación supera una quinta parte del total, encadena otras cuatro y esta vez pide el ticket en el mercado. Una base con agujeros siempre sale baja, y un sobre bajo se vacía el día veinte sin que nadie sepa por qué.

De la medición al sobre semanal

Con el dato semanal, repón el sobre de la compra cada semana en lugar de meter el mes entero de golpe. No es una cuestión contable sino de percepción: un saldo mensual todavía parece holgado el día doce aunque el ritmo ya no cuadre. El saldo semanal enseña el jueves lo que queda para la compra del viernes, y ese es el momento en que aún se puede cambiar algo. Decide de antemano qué pasa cuando el sobre se vacía: mover dinero de otro sobre, o no comprar hasta el lunes. Lo que sobre en una semana no pasa a la siguiente; va al sobre de compra grande y despensa. Así el ahorro se ve, en vez de disolverse en la cuenta corriente.

Tres palancas cuando el número tiene que bajar

Una base alta no es un fracaso, es una medición. Si tiene que bajar, solo hay tres palancas: precio unitario, frecuencia y desperdicio. El precio unitario es la conversación sobre tienda y marca; funciona rápido y se agota. La frecuencia es la más potente, porque cada visita añade al carro lo que no estaba en la lista: pasar de tres compras semanales a una baja el total sin cambiar un solo precio. El desperdicio es lo que compraste y no te comiste, y se reduce con solo mirar la nevera antes de salir. Las tres a la vez no aguantan. Elige una, pruébala cuatro semanas, vuelve a sumar los tickets y mira cuánto movió de verdad antes de elegir la siguiente.

Preguntas frecuentes

¿Comer fuera y los pedidos a domicilio entran en el sobre de la compra?

No, merecen sobre propio. Por dos razones. La primera es que se comportan distinto: la compra gasta un importe parecido cada semana, comer fuera llega a rachas. Juntos en un sobre, después no sabrás si apretaste la comida de casa o si te contuviste con los pedidos. La segunda es que la palanca es otra: en la compra funciona ir menos veces; en los pedidos suele ser el importe de cada uno, no la cantidad. Súmalos solo cuando quieras compararte con una estadística que junte ambas cosas.

¿Sirven dos semanas?

Como punto de partida sí, pero cuenta con que el número saldrá por debajo de la realidad. La semana antes de cobrar se compra distinto que la de después, y que caiga dentro o fuera una compra grande cambia bastante el resultado. Si necesitas acortar, acorta el alcance y no el plazo: en las primeras cuatro semanas cuenta solo alimentación y deja fuera droguería y limpieza. Cuanto menos haya que clasificar, menos probable es abandonar a mitad.

¿Cada cuánto rehago el cálculo?

Cada tres meses como rutina. Aparte, rehazlo siempre que cambie algo concreto: número de personas en casa, mudanza, hijos que empiezan a comer el doble, o una subida de precios que notas en el lineal. Si el sobre se vacía antes de fin de mes dos meses seguidos, no es un problema de disciplina: es que la medición ha caducado. Volver a medir, subir el sobre y decidir de qué otro sobre sale la diferencia aguanta más que apretarse el cinturón a base de voluntad.

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