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Vuelta al cole: dónde se puede recortar de verdad

En la vuelta al cole hay cuatro líneas y cada una se recorta de una manera distinta. Los libros, que suelen ser la mayor, mediante el banco de libros del centro, la reutilización entre familias y comprobando qué ediciones cambian de verdad. El uniforme, aprovechando el mercado interno del colegio. El material, vaciando primero los cajones de casa. Y la ropa, comprando poco y de la talla actual. Todas esas palancas tienen algo en común: se activan en junio, no en septiembre, que es cuando ya solo queda pagar.

Los libros son la línea grande

En muchos cursos, los libros de texto son la partida individual más grande de septiembre, y también la que más margen tiene si te mueves a tiempo. Tres palancas, por orden de efecto. La primera, el banco de libros o programa de reutilización del centro, si existe: pregunta en junio cómo funciona y cuál es el plazo, porque suele cerrarse antes de acabar el curso. La segunda, el circuito entre familias de cursos superiores, que en la mayoría de colegios existe de forma informal y solo requiere preguntar antes de que alguien tire los suyos. La tercera, comprobar qué libros cambian de edición este curso, porque no cambian todos y un libro que sigue igual se puede reutilizar.

Uniforme: el mercado interno del colegio

Cuando el centro exige uniforme o equipación deportiva, el proveedor suele ser único y el precio no se negocia, así que el margen está en no comprar todo nuevo. Los uniformes se quedan pequeños en perfecto estado, y en casi todos los colegios circulan entre familias: muchos AMPA organizan mercadillos de segunda mano, y donde no los hay, un grupo de mensajería cumple la misma función. Pregunta en junio, que es cuando la ropa sale de las casas. Compra el mínimo imprescindible para empezar y añade en octubre si hace falta, en lugar de un equipo completo por si acaso. Y marca todo con nombre, que es lo que evita reponer prendas perdidas cada trimestre.

Material: primero en casa, después en la papelería

Antes de comprar nada de la lista del centro, junta en la mesa todo el material que ya hay por casa y tacha lo que tengas. En la mayoría de las casas eso cubre una parte considerable de la lista. Después compra marca blanca en todo lo fungible, que es casi todo, y deja las marcas para lo que se usa a diario durante años, típicamente la mochila. Y compra solo lo que se necesita el primer día: mucho material aparece en la lista pero se usa más adelante, y esperar dos semanas evita comprar lo que finalmente no hace falta. Es el mismo principio que en el resto de la página: retrasar lo que se puede retrasar sin coste.

Ropa y calzado: no es un gasto de septiembre

La ropa de diario y el calzado se compran en septiembre por costumbre, no por necesidad: los niños crecen todo el año y el equipo de invierno se necesita más adelante. Separar esta línea del resto de la vuelta al cole tiene dos ventajas. Reparte el gasto en un momento en el que ya se está pagando todo lo demás, y permite comprar el abrigo cuando de verdad haga falta en lugar de en la primera semana de septiembre. Al empezar el curso, compra solo el calzado si le queda pequeño, comprobando la talla, y deja lo demás para cuando cambie el tiempo. Con lo que haya en casa se aguanta perfectamente septiembre.

El sobre: todo esto solo funciona si empieza en junio

Las cuatro palancas de esta página comparten una característica: hay que activarlas antes del verano. El banco de libros, el mercadillo de uniformes, la compra conjunta del AMPA y la revisión del material de casa se hacen en junio, cuando el curso acaba. En septiembre solo queda pagar lo que no hayas resuelto antes. Por eso conviene tener una nota fija en el calendario de junio con esas cuatro tareas, y un sobre de Vuelta al cole que se llena durante todo el año con el total del curso anterior dividido entre doce. Ahorrar y provisionar son cosas distintas, y aquí hacen falta las dos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo bajo el coste de los libros de texto?

Con tres palancas, todas activadas en junio. Pregunta si el centro tiene banco de libros o programa de reutilización y cuál es el plazo de inscripción, que suele cerrarse antes de acabar el curso. Habla con familias del curso superior antes de que se deshagan de los suyos. Y comprueba qué libros cambian de edición este curso, porque no cambian todos. En septiembre, cuando ya está todo cerrado, el margen es prácticamente cero.

¿Qué se puede comprar más tarde?

Casi todo lo que no esté marcado como imprescindible para el primer día: parte del material se usa semanas después, la ropa de abrigo se necesita cuando cambia el tiempo y las prendas de repuesto del uniforme se compran cuando se ve cuántas hacen falta. Comprar en octubre lo que se usa en octubre reparte el gasto y evita las compras que finalmente no se usan. Lo único que conviene resolver a tiempo son los libros y las inscripciones con plazo.

¿Cuánto debería tener ahorrado para septiembre?

Lo que te costó el curso pasado, corregido por lo que ya sabes que cambia, y repartido entre doce meses en un sobre con nombre. Ese dato lo tienes en tus movimientos de agosto y septiembre del año anterior. No damos medias porque el gasto entre un centro público con banco de libros y uno con uniforme y transporte no se parece en nada, y una media serviría para muy poca gente.

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