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Cuánto ahorrar antes de que nazca el bebé

Suma tres cifras. Uno: lo que vas a comprar una sola vez, con precios reales y una lista corta. Dos: la caída de ingresos que vayas a tener, calculada con las cifras que te confirmen para tu caso y no con estimaciones de internet. Tres: un colchón de tres meses de gastos esenciales ya con el bebé en casa, que suelen ser mayores que los de ahora. La fecha es fija y conocida, así que la cuota mensual se deduce sola.

Tres líneas, un objetivo

La primera línea es el equipamiento de una sola vez: cuna, carrito, silla del coche, cambiador, ropa y lo que decidáis. Ponle precios reales y una lista corta, porque esta es la línea que más crece sola. La segunda es la caída de ingresos: si en vuestro caso va a haber un periodo con menos ingreso que el habitual, la cifra tiene que salir de lo que os confirmen en vuestra situación concreta, no de una estimación. La tercera es un colchón de tres meses de gastos esenciales contando ya con el bebé, es decir con pañales, leche si la hay y algún gasto médico o de farmacia. Súmalas.

La fecha es fija, así que la cuota está dictada

Esta es de las pocas metas donde no eliges el plazo: hay una fecha aproximada y no se mueve. Cuenta los meses que quedan y divide. Si el objetivo son 4.500 € y quedan seis meses, son 750 € al mes; si quedan nueve, 500 €. Si esa cuota no cabe, no hay opción de alargar y las palancas son otras: reducir la lista de equipamiento, aceptar cosas de segunda mano o prestadas, reordenar la prioridad entre las tres líneas o subir el ingreso mientras se pueda. Empezar el mes en que se sabe la noticia, y no el mes siete, es lo que hace que estas palancas no tengan que usarse.

Cuando no cabe, recorta equipamiento antes que colchón

Si hay que sacrificar una de las tres líneas, que sea la primera. El equipamiento tiene una característica que las otras dos no tienen: buena parte se puede conseguir prestado, de segunda mano o más adelante, y casi nada de ello se necesita el primer día. El colchón, en cambio, no se puede improvisar y es lo que sostiene los tres meses más caóticos, en los que además nadie tiene cabeza para presupuestar. Un carrito más barato no cambia nada dentro de un año; llegar sin colchón a un trimestre con menos ingreso y más gastos se nota todos los días.

No financies primero la parte divertida

El orden natural de las compras es al revés del orden financiero sensato: primero se compra lo bonito, la habitación, la ropa, y al final queda el colchón sin llenar. Invierte el orden en el plan. Llena primero el sobre del colchón hasta un mes de esenciales, después el equipamiento imprescindible, después el resto del colchón y por último lo demás. Nadie se arrepiente de haber tenido colchón; mucha gente se arrepiente de haber comprado tres tallas de ropa que el bebé usó dos semanas. Escribir el orden de llenado es lo que evita tener que decidirlo en caliente.

El cambio de sobres que hacer hoy

Tres sobres, no uno: Equipamiento, Colchón del bebé e Ingresos reducidos, cada uno con su importe y su orden de llenado. Tenerlos separados es lo que hace que el progreso sea legible y que el dinero del colchón no se convierta en una cuna mejor. Programa las aportaciones el día siguiente a la nómina y decide el destino de las pagas extra que caigan dentro del plazo antes de que lleguen. Y a partir del nacimiento, abre los sobres permanentes que van a existir a partir de ahora, para que el presupuesto del mes siguiente no sea una sorpresa encima de todo lo demás.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto voy a dejar de ingresar?

Eso depende de tu situación laboral, de la normativa aplicable y de lo que decidáis en casa, y no es algo que esta página pueda calcular por ti ni deba estimar. Lo que sí es método de presupuesto es de dónde sacar la cifra: pregunta en tu empresa y comprueba tu caso concreto, pide la respuesta por escrito si puedes y usa esa cantidad. Si vais a alternar periodos o reducir jornada, calculad el ingreso mensual esperado mes a mes durante el primer año, no como un promedio, porque el problema es de tesorería y no de media anual.

¿Dejo de aportar a otras metas mientras preparo esto?

Es razonable pausar las metas sin fecha, como un cambio de coche o un viaje, y mantener intacto el fondo de emergencia, que ahora importa más que nunca. Lo que no conviene es vaciar el fondo para llegar al objetivo, porque llegar al parto sin colchón traslada el problema unos meses hacia adelante y lo hace más caro. Prioriza así: colchón, equipamiento imprescindible, resto. Las demás metas vuelven cuando el presupuesto del nuevo mes esté estabilizado, normalmente después del primer trimestre.

¿Y si el bebé llega antes de tener el sobre lleno?

Pasa a menudo y no es una catástrofe. Lo que se necesita el primer día es poco: un sitio donde dormir, con qué vestirlo y con qué transportarlo con seguridad. El resto se compra sobre la marcha, y buena parte llega prestada o regalada. Sigue aportando al sobre después del nacimiento con lo que puedas, porque los gastos reales se reparten a lo largo del primer año y no se concentran en la primera semana. La meta no se cierra el día del parto; solo cambia de nombre.

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