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¿Cuánto debería gastar al año en regalos?
Los regalos se presupuestan desde abajo, con una lista, y nunca como un porcentaje de los ingresos. Escribe todas las ocasiones de los próximos doce meses: cumpleaños de la familia y de los amigos, cumpleaños de clase de tus hijos, Navidad y Reyes, que son dos fechas y no una, bodas, comuniones, bautizos y los detalles del final de curso. Ponle tú un tope a cada persona, suma, añade un margen para lo que no puedes prever y divide entre doce. Ese importe mensual llena un sobre de gastos previstos desde enero, que es la única razón por la que diciembre puede no costar nada nuevo.
Por qué la lista tiene que ir primero
Ningún porcentaje de los ingresos puede decirte cuánto vas a gastar en regalos, porque el gasto no depende de lo que ganas sino de cuánta gente tienes alrededor y de qué año te toca. Un año con dos bodas y una comunión no se parece en nada a un año sin ninguna, y ambos pueden ocurrirle a la misma persona con el mismo sueldo. Por eso el orden correcto es: primero la lista de ocasiones, después el tope por persona, después la suma, y solo al final la comprobación de si esa suma cabe en tu presupuesto. Si haces el camino al revés y te pones un tope global sin lista, lo incumplirás en cuanto aparezca la tercera invitación.
Construir tu lista
Abre el calendario y recorre el año entero. Cumpleaños de la familia cercana, de los amigos con los que sí te regalas, de los sobrinos. Los cumpleaños de clase de tus hijos, que en un curso pueden ser muchos y son un gasto real. Navidad y Reyes, que aquí son dos momentos distintos con listas distintas y conviene apuntarlos por separado. El amigo invisible del trabajo o de la cuadrilla. Bodas, comuniones y bautizos que ya sepas. Los detalles de fin de curso para profesores si en tu colegio se hacen. Y una línea final para lo que aparecerá sin avisar, que aparece todos los años. La lista se escribe una vez y se copia el año siguiente cambiando lo que haya cambiado.
Pon un tope por persona, no un total
Los topes globales se rompen en cuanto se añade una persona a la lista, porque el total no te avisa de nada hasta que ya te lo has gastado. Los topes por persona sí funcionan: decides cuánto para un sobrino, cuánto para un amigo, cuánto para una boda, y el total se calcula solo. Además hace visible el efecto de crecer la lista, que es lo que de verdad dispara este gasto. Conviene tener dos o tres niveles según la relación, decididos con la cabeza fría en enero y no en la tienda en diciembre. Y en el caso de bodas y comuniones, si vais varias personas de la misma casa, decidid si el regalo es uno por unidad familiar antes de que llegue el sobre.
Los dos fallos más habituales
El primero es contar solo los regalos y no lo que los rodea: envío, papel, la ropa que hay que comprarse para la boda, el desplazamiento y el alojamiento si es fuera. En una boda lejos, el regalo puede ser la parte pequeña del gasto total, y si presupuestas solo el sobre te llevarás el susto en la tarjeta. El segundo es la asimetría por sorpresa: alguien te regala algo que no esperabas y respondes con una compra improvisada. Se resuelve con una pequeña reserva dentro del sobre para eso exactamente, decidida por adelantado. Un margen previsto convierte una situación incómoda en un gasto de veinte segundos.
Convertirlo en una cifra mensual
Suma los topes, añade el margen para lo imprevisto y divide entre doce. Esa es la aportación mensual al sobre de gastos previstos de regalos, y se llena también en los meses en los que no hay ningún cumpleaños, que es justo lo que hace que funcione. Si empiezas el año a mitad, divide entre los meses que quedan hasta la ocasión más grande y acepta que el primer año va apretado. En Envelope Budget el sobre tiene su saldo visible todo el año, así que en noviembre sabes exactamente con cuánto cuentas para Navidad y Reyes, sin necesidad de decidir nada en caliente y sin que diciembre se convierta en una cuesta de enero.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se regala en una boda?
No hay una cifra correcta y cualquier número que te den estará inventando una norma que no existe: depende de la relación, de si vas solo o en pareja, de si vas a la ceremonia o a todo, y de las costumbres de tu entorno. Lo que sí puedes hacer es decidirlo tú con antelación y por escrito, con el mismo criterio para todas las bodas del año, para no acabar regalando en función de la impresión que te da el sitio. Y presupuesta el evento completo: regalo, ropa, peluquería si la hay, desplazamiento y alojamiento. Ese total es el que hay que tener apartado.
¿Los regalos deberían ser un porcentaje de mis ingresos?
No, porque el gasto depende de la lista y no del sueldo. Un porcentaje te dará una cifra que no tiene nada que ver con las ocasiones reales de tu año, y además falla en las dos direcciones: te sobrará en un año tranquilo y te faltará en el año en el que coinciden dos bodas y una comunión. Construye desde la lista y usa tus ingresos solo al final, para comprobar si el total cabe. Si no cabe, la solución no es ir recortando sobre la marcha en cada ocasión: es bajar los topes por persona desde ahora y con criterio.
¿Y si empiezo en octubre y diciembre está encima?
Entonces divide lo que necesitas para Navidad y Reyes entre los meses que quedan, acepta que este año va a ser un esfuerzo concentrado y baja los topes conscientemente para que quepa. Lo importante es lo que hagas después: el 7 de enero, sigue llenando el sobre. Ese es el gesto que hace que el año siguiente sea distinto, y es también el que evita que la cuesta de enero se repita. Casi todo el mundo empieza a preparar la Navidad demasiado tarde una vez; el problema es empezar tarde todos los años.
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