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Presupuesto de compra para una persona: qué es realista
Comprar para una sola persona sale más caro por cabeza que comprar para dos, y no es una impresión: los formatos de venta, el desperdicio y los mínimos de una despensa no se dividen entre uno. Por eso no debes compararte con el gasto por persona de una familia. Fija el sobre desde tus propios tickets de tres meses, con la droguería y las comidas fuera fuera, y contrástalo con una banda de entre un 10% y un 12% del neto. Después llénalo por semanas, porque viviendo solo la fuga no está en la compra grande, está en las entradas diarias al supermercado de vuelta a casa.
El sobrecoste de comprar para uno es real
Cuando alguien que vive solo compara su gasto con el de una pareja dividido entre dos, siempre sale perdiendo, y no es porque compre peor. Los formatos de venta están pensados para dos o cuatro raciones, así que o compras de más y tiras, o compras envases pequeños que salen más caros por unidad. La despensa tiene un mínimo que no depende de cuánta gente coma: aceite, especias, harina, café, congelados de fondo. Y el desperdicio pesa mucho más, porque una bolsa de verdura que se estropea es un porcentaje enorme de una compra pequeña. Asume ese sobrecoste en el presupuesto en lugar de pelearte con él, y dedica la energía a las tres o cuatro cosas que sí puedes mover.
Construye la cifra desde tus tickets, no desde una media
Coge tres meses de movimientos y quédate solo con la alimentación: quita la droguería, quita el café de la mañana, quita el menú del día y quita los pedidos a domicilio. Divide entre tres y ya tienes tu cifra mensual real, y dividida entre cuatro coma tres, la semanal. Ese número tiene dentro tu ciudad, tu supermercado y tu forma de comer, cosa que ninguna media puede tener. Después contrástalo con la banda del 10% al 12% del neto solo para comprobar que no estás en otro orden de magnitud. Si estás muy por encima, mira primero cuántas veces entraste a comprar cada semana antes de mirar los precios de nada.
Elige el nivel al que vas a comprar de verdad
Hay varias formas de comer bien y cuestan cosas muy distintas: cocinar casi todo desde producto básico, comprar bastante producto ya preparado, o algo intermedio. Elegir es lo que hace que un presupuesto se cumpla, porque un sobre fijado al nivel más barato mientras tu vida real va por el nivel intermedio se rompe todas las semanas y acabas concluyendo que el método no funciona. Sé honesto con el tiempo que tienes entre semana y con lo que vas a cocinar de verdad un jueves a las nueve de la noche. Si tu vida solo permite el nivel intermedio ahora mismo, presupuesta el nivel intermedio y ajusta otra cosa; es mucho mejor que fallar cuatro veces al mes.
Dónde se escapa el dinero comprando para uno
Tres fugas muy repetidas. La primera, entrar al supermercado cada día de camino a casa: cada entrada añade cosas que no estaban en ninguna lista, y cinco entradas pequeñas cuestan más que una compra planificada. La segunda, la frontera borrosa con la comida fuera: el bocadillo comprado en el supermercado a mediodía se anota como compra y contamina la cifra. La tercera, cocinar sin plan: comprar producto fresco sin saber qué vas a hacer con él termina con parte de la nevera en la basura el domingo. La solución de las tres es la misma y es aburrida: una lista escrita mirando la nevera antes de salir, y una sola compra grande a la semana.
El cambio de sobres de esta semana
Un sobre de Supermercado con importe semanal, no mensual. Un sobre distinto de Ocio y comidas fuera para el menú del día, las cañas y el café. Y la droguería fuera del sobre de comida, porque llega a rachas y descuadra la lectura de las semanas. Cuando el sobre de la semana se acabe, la respuesta ya está decidida: se cocina con lo que hay. En Envelope Budget se anota a mano, y el saldo del sobre se ve en el widget de la pantalla de inicio, que viviendo solo es justo lo que hace falta: nadie más va a preguntarte cuánto queda.
Preguntas frecuentes
¿La comida para llevar cuenta dentro del sobre de la compra?
No, y separarlo suele ser la intervención completa. Si el menú del día, el pedido a domicilio y el café van dentro del sobre del supermercado, el sobre se vacía y tú concluyes que la comida está cara, cuando lo que ha pasado es que has comido fuera nueve veces. Con dos sobres, cada uno responde su propia pregunta: uno te dice cuánto cuesta cocinar en casa y otro cuántas veces has salido. Y como la comida fuera es la parte discrecional, es la única de las dos sobre la que puedes decidir de verdad en el momento.
¿Sale más barato cocinar para uno o comprar preparado?
Por unidad casi siempre sale más barato cocinar, pero la comparación honesta incluye el desperdicio, que es el punto débil de cocinar para una persona. Cocinar dos o tres raciones y guardar el resto para el día siguiente resuelve casi todo el problema: mantiene la ventaja de precio y elimina la parte que se estropea en la nevera. Los platos preparados tienen sentido puntual como seguro contra el pedido a domicilio de un día malo, y ahí sí compensan aunque sean más caros por ración. Lo que raramente compensa es que sean la base de todas las cenas de la semana.
¿Cuánto debería subir el sobre si empiezo a llevarme la comida al trabajo?
Sube el sobre del supermercado y baja el de comidas fuera, y ese movimiento suele salir a favor con bastante margen. Lo interesante es hacerlo de forma explícita: si dejas de pagar el menú del día cuatro veces por semana, pasa ese dinero al sobre de la compra en lugar de dejar que se disuelva en la cuenta, porque si no lo haces sentirás que el táper no te ahorra nada. Anota las dos cifras un mes y compáralas; es la única forma de que el esfuerzo se vea reflejado en algún sitio.
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