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Vacaciones: presupuesta el viaje entero antes de reservar nada

Las vacaciones se descontrolan por dos motivos: se reservan por partes en momentos distintos, así que el total no se ve nunca junto, y se concentran en agosto y en los puentes, que son las fechas más caras del año. La solución empieza por escribir el presupuesto completo antes de reservar la primera cosa: transporte, alojamiento, comidas, actividades, desplazamientos locales y un margen. A partir de ahí, mover las fechas fuera de temporada alta es la palanca más grande que existe. Y el sobre se llena durante los doce meses, no en junio.

Escribe el presupuesto entero antes de reservar

El error que hace caras las vacaciones no es elegir mal un hotel, es reservar por partes durante meses sin ver nunca el total. El vuelo en marzo, el alojamiento en mayo, las entradas en junio y todo lo demás sobre la marcha. Antes de reservar la primera cosa, escribe las seis líneas: transporte de ida y vuelta, alojamiento por noches, comidas por día y por persona, actividades y entradas, desplazamientos en destino, y un margen para imprevistos. Suma. Ese número es lo que cuesta el viaje, y es el que hay que comparar con lo que tienes ahorrado. Si no cuadra, todavía estás a tiempo de cambiar el viaje en lugar de financiarlo.

Las fechas son la palanca más grande

En España el calendario de vacaciones está muy concentrado: agosto, Semana Santa, los puentes y Navidad. Esas fechas son, con diferencia, las más caras en transporte y alojamiento, y además las más llenas. Si tienes flexibilidad laboral, mover el viaje a junio o septiembre cambia el precio de forma notable, y para el mismo destino y la misma calidad. Si no puedes moverte de agosto, entonces la flexibilidad hay que buscarla en el destino: hay lugares donde agosto es temporada baja precisamente porque no es su temporada. Y dentro de la misma fecha, salir un martes en vez de un sábado suele bajar el transporte más de lo que parece.

Dónde se recorta sin que el viaje empeore

Hay recortes que dañan el viaje y otros que no se notan. Suelen no notarse: alojarse una parada de transporte fuera del centro, desayunar fuera del hotel, comer al mediodía en sitios de menú y reservar el presupuesto de restaurante para dos cenas buenas en lugar de para todas, usar el transporte público en vez de taxis, y llevar el equipaje justo para no pagar maletas. Suele notarse mucho: recortar en actividades que eran la razón del viaje, o alojarse tan lejos que pases dos horas al día desplazándote. La pregunta para cada línea es la misma: si quito esto, ¿cambia el viaje o solo cambia la factura?

El viaje con familia o con niños

Con niños cambian varias cosas a la vez: el alojamiento con cocina pasa a valer bastante más la pena, las comidas fuera se multiplican por el número de personas, y los desplazamientos largos tienen un coste en paradas y en paciencia. Suele funcionar mejor un viaje más corto y más cerca que uno largo y lejano con el mismo presupuesto. Y en destinos con familia o casa de conocidos, el ahorro es evidente, pero conviene presupuestar igualmente las comidas, los desplazamientos y algún detalle, porque lo gratis nunca es del todo gratis. Escribe también las actividades: con niños, el gasto en entradas y planes suele ser mayor de lo previsto.

El sobre: doce meses llenando, no dos

Las vacaciones son el gasto previsto más grande del año para muchas familias y se financian con tarjeta precisamente porque el sobre se empieza a llenar en mayo. Divide el total estimado entre doce y llénalo todos los meses, empezando en septiembre para el verano siguiente. Tener el dinero antes tiene un efecto que va más allá de no pagar intereses: te permite reservar cuando los precios son buenos, que es la mitad del ahorro de esta página. Durante el viaje, anota los gastos en el momento y mira el saldo cada dos días. Es la diferencia entre ajustar el cuarto día y descubrir el desfase al volver.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto debería costar un viaje?

No hay una cifra que valga, porque depende del destino, de los días y de cuántos seáis. Lo que sí hay es un método: escribe las seis líneas del viaje, transporte, alojamiento, comidas, actividades, desplazamientos en destino y un margen, y súmalas antes de reservar nada. Ese total es el precio del viaje que estás planteando, y compararlo con lo que tienes ahorrado es lo que te dice si el viaje es ese o hay que ajustarlo.

¿Merece la pena viajar fuera de agosto?

En términos de precio, mucho, porque agosto, Semana Santa, los puentes y Navidad concentran la demanda del país entero. Si tienes flexibilidad laboral, junio y septiembre suelen ofrecer el mismo destino a un precio bastante distinto y con menos gente. Si no puedes moverte de agosto, busca la flexibilidad en el destino: hay lugares cuya temporada alta no coincide con la nuestra y donde agosto es precisamente temporada baja.

¿Cómo evito pagar las vacaciones con tarjeta?

Empezando a llenar el sobre doce meses antes en lugar de dos. Divide el total estimado entre doce y provisiona todos los meses, empezando en septiembre para el verano siguiente. Además de evitar intereses, tener el dinero por adelantado te permite reservar cuando los precios están bien, que suele ser meses antes, y ese efecto vale casi tanto como el propio ahorro de no financiar.

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