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Taxi y VTC: el gasto que solo se ve al final de mes

El taxi y las aplicaciones de VTC son el gasto de transporte que peor se recuerda, porque cada trayecto parece pequeño y no hay ningún momento en el que se sumen. Empieza por el total del último mes en las aplicaciones y en la tarjeta. Después separa dos usos que no se parecen en nada: el trayecto que sustituye a algo peor, como volver de noche o llegar a tiempo a un tren, y el trayecto por comodidad, que es el que se puede sustituir. El primero es dinero bien gastado; el segundo es donde está todo el margen.

Empieza por el total del mes

Abre el historial de viajes de las aplicaciones que uses y suma el último mes completo, y añade los taxis pagados en efectivo o con tarjeta que no estén ahí. Ese número es casi siempre mayor que la impresión que tenías, y por una razón concreta: los trayectos son pequeños, están repartidos por semanas y muchos ocurren en momentos en los que no estás pensando en dinero. Nadie decide gastar esa cantidad, se llega a ella. Con el total delante, la conversación cambia de las excusas al reparto: cuántos de esos trayectos eran necesarios y cuántos eran la opción cómoda. Esa clasificación, hecha una vez y por escrito, es más eficaz que cualquier propósito de coger menos taxis.

Hay trayectos que son la opción barata

Conviene decirlo porque se olvida: a veces el taxi es lo más barato disponible. Volver de noche cuando no hay transporte y la alternativa es esperar una hora, llegar a un tren o a un avión que has pagado y no puedes perder, o moverte con maletas o con un niño pequeño. En esos casos el trayecto no compite con el autobús, compite con perder un billete o con una hora de espera. También sale a cuenta cuando sustituye a llevar el coche a una zona donde el parking es caro, sobre todo si además vas a beber. Presupuestar bien no es eliminar esta categoría, es dejar de usarla en los casos en los que existe una alternativa igual de buena.

Los trayectos que sí se pueden cambiar

El margen está casi siempre en tres situaciones. La primera, el trayecto de la mañana por ir justo de tiempo, que se arregla saliendo diez minutos antes y no con dinero. La segunda, el trayecto corto que se hace por pereza y que se cubre andando o en transporte. La tercera, el trayecto de vuelta en grupo, que se puede compartir dividiendo el precio, lo cual lo convierte en la opción sensata en lugar de en un lujo. Un cuarto factor a vigilar es el precio dinámico de las aplicaciones: en horas punta, a la salida de un evento o con mal tiempo, el mismo trayecto puede costar bastante más, y esperar unos minutos o caminar dos calles cambia el precio.

Cuando el taxi tapa otro problema

Si tu gasto en taxis es alto y constante, muchas veces no es un problema de transporte sino el síntoma de otra cosa: un horario que no encaja con el transporte público, una casa mal conectada con el trabajo, o un patrón de salidas que siempre acaba a una hora en la que ya no hay alternativa. Merece la pena mirarlo así, porque las soluciones son distintas y bastante más eficaces. Cambiar la hora de un plan, quedar en un sitio mejor conectado o replantear el trayecto habitual resuelve el gasto de raíz, mientras que proponerse coger menos taxis solo funciona hasta la siguiente noche complicada. El presupuesto es útil precisamente porque hace visible ese patrón.

El sobre: un tope mensual y apuntes en el momento

Este gasto vive en el sobre de Transporte, o en uno propio durante un par de meses si quieres verlo aislado, que suele ser revelador. Ponle un tope mensual decidido por ti y anota cada trayecto al terminarlo, que con entrada manual son unos segundos y es justo lo que falta en esta categoría: sin apuntes en el momento, el gasto solo existe al final del mes, cuando ya no se puede hacer nada. Si en algún mes el tope se te queda corto por un motivo puntual, súbelo a propósito y quítalo de otro sobre. Lo que no conviene es dejar esta partida sin techo, porque es de las que crece sin que nadie tome ninguna decisión.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto gasto de más en taxis sin darme cuenta?

La respuesta está en el historial de viajes de tus aplicaciones, no en tu memoria. Suma el último mes completo, añade los taxis pagados aparte y compara ese total con lo que crees que gastas. La diferencia es la parte que no estabas contando. Después clasifica cada trayecto en necesario o cómodo: el reparto entre esas dos categorías es lo que te dice cuánto margen real tienes, y suele ser más de lo esperado.

¿Es más barato el taxi o llevar el coche?

Para un trayecto puntual al centro, con parking de pago y con la posibilidad de tomar algo, el taxi gana más veces de las que la gente supone, porque el coche añade carburante, parking y a veces la imposibilidad de beber. Calcúlalo con tus números concretos: coste del trayecto en aplicación frente a carburante más parking. Para trayectos diarios, la comparación cambia por completo y suelen ganar el abono de transporte o el coche.

¿Cómo evito el precio dinámico?

Es un precio que sube cuando hay mucha demanda, así que las dos formas de esquivarlo son moverte en el tiempo o en el espacio: esperar unos minutos a que baje la punta, o caminar un par de calles fuera de la zona donde todo el mundo está pidiendo coche a la vez, típicamente a la salida de un evento. Comprobar el precio antes de aceptar y compararlo con un taxi de la calle es también un hábito que se paga solo en las noches de mucha demanda.

Lleva este presupuesto en el móvil

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