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Teletrabajar en casa: en qué gastar y en qué esperar

Montar un puesto de trabajo en casa se descontrola cuando se compra todo a la vez y por catálogo. El orden que funciona es empezar por lo que afecta al cuerpo durante ocho horas, silla y altura de mesa y pantalla, y dejar para después todo lo demás, que casi siempre se puede improvisar o comprar de segunda mano. Empieza con lo que ya tienes en casa, trabaja unas semanas y compra solo lo que hayas echado de menos de verdad. Y si tu empresa aporta material o una ayuda, confirma antes qué cubre para no comprar dos veces.

Primero el cuerpo, después el escritorio bonito

Si vas a pasar muchas horas ahí, el orden de prioridades no es discutible: la silla, la altura de la mesa y la altura de la pantalla van primero, porque son las tres cosas que se notan en la espalda, en el cuello y en las muñecas, y porque un problema físico cuesta mucho más que cualquier ahorro. La buena noticia es que dos de las tres son gratis: la altura de la mesa se ajusta con la posición de la silla y la de la pantalla con una caja o unos libros debajo. La que cuesta dinero es la silla, y es donde tiene sentido gastar. Todo lo demás, la lámpara, el escritorio elevable, la alfombrilla, los accesorios, es posterior y opcional.

Improvisa un mes antes de comprar nada

La forma más barata de acertar es trabajar unas semanas con lo que ya tienes y anotar lo que echas de menos de verdad, en lugar de comprar la lista completa el primer día. Casi siempre pasan dos cosas: la mitad de lo que ibas a comprar no hace falta, y aparece una necesidad que no habías previsto, como que la habitación elegida tiene mala luz por la tarde o que se oye la calle en las reuniones. Ninguna de esas cosas se sabe desde un catálogo. La regla práctica es comprar solo lo que hayas anotado dos veces, que es una manera sencilla de distinguir una necesidad real de un impulso de un martes por la tarde.

Segunda mano y material de empresa

El material de oficina es una de las mejores categorías de segunda mano que existen: sillas, mesas, cajoneras y monitores salen constantemente de oficinas y de gente que ha dejado de teletrabajar, y suelen estar en buen estado y a una fracción del precio. Merece la pena probar la silla antes de comprarla si es posible. Antes de nada, pregunta a tu empresa qué material aporta o si existe alguna ayuda para el equipamiento, porque comprar algo que después te iban a dar es el gasto más evitable de esta lista. Y si te dan portátil de empresa, comprueba qué necesitas para conectarlo a un monitor externo antes de comprar el monitor, no después.

La conexión, el sonido y las cosas que sí compensan

Después del asiento, las dos cosas que más cambian el día a día son la conexión y el sonido, y las dos suelen resolverse por menos de lo que la gente supone. Si la señal de wifi llega justa a la habitación, un cable o un repetidor bien colocado arregla más reuniones que cualquier accesorio. Unos auriculares con micrófono decente evitan la mitad de los problemas de las llamadas. Y una lámpara enfocada bien puesta es lo que hace que se te vea correctamente en vídeo, mucho más que cualquier cámara cara. Son tres compras pequeñas con efecto diario, y por eso van antes que la mesa elevable, el segundo monitor o cualquier otra cosa que aparece en las fotos.

El sobre: por fases y con la parte de casa contada

Trata el puesto de trabajo como un gasto previsto por fases: un sobre llamado Trabajo en casa, con un orden de compra escrito, y compra cuando el sobre lo permita. No hace falta tenerlo todo el primer mes. Y no olvides la otra cara del teletrabajo en el presupuesto: si trabajas desde casa, sube la luz, la calefacción en invierno y a menudo la compra, mientras baja el transporte y las comidas fuera. Lleva esas cuatro líneas anotadas durante un par de meses y sabrás cuál es tu saldo neto real, que es un dato útil tanto para tu presupuesto como para cualquier conversación sobre gastos que tengas con tu empresa.

Preguntas frecuentes

¿En qué merece la pena gastar más para teletrabajar?

En la silla, si vas a estar muchas horas sentado, porque es lo único de la lista que afecta a tu cuerpo todos los días y lo que peor se compensa comprando barato. Las otras dos cosas importantes, la altura de la mesa y la de la pantalla, se ajustan sin gastar nada. Después, unos auriculares con buen micrófono y una conexión estable cambian el día a día más que cualquier accesorio de escritorio.

¿Merece la pena una mesa elevable o un segundo monitor?

Puede que sí, pero no el primer mes. Las dos son compras que se justifican cuando ya sabes cómo trabajas de verdad en esa habitación, y muchas veces se resuelven de otra forma más barata: un segundo monitor de segunda mano cuesta una fracción del nuevo y salen constantemente. Trabaja unas semanas, anota lo que echas de menos dos veces y compra solo eso. Es la regla que evita amueblar un despacho que después no usas así.

¿Quién paga el material del teletrabajo?

Eso depende de tu empresa y del acuerdo que tengáis, así que la respuesta te la tiene que dar tu empresa y no una página de presupuestos. Lo que sí es un consejo de método: pregunta antes de comprar nada, porque adquirir por tu cuenta algo que te iban a proporcionar es un gasto totalmente evitable. Y si hay una aportación, comprueba qué conceptos cubre y en qué plazo, para planificar las compras dentro de ese marco.

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