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¿Cuánto debería presupuestar para el cuidado de los niños?

El cuidado de los niños no sigue ninguna regla de porcentaje sobre los ingresos, porque el precio lo ponen tu ciudad, el tipo de centro y la edad del niño, no lo que tú ganes. Pide precios reales por escrito a tres o cuatro sitios a los que de verdad llevarías a tu hijo, presupuesta con el más alto de los que estés considerando y trátalo como un gasto fijo que se paga el día de cobro, junto a la vivienda. Después reconstruye el resto de los sobres con lo que quede. En muchos hogares con un niño pequeño esta es la segunda línea más grande del presupuesto, y todo el trabajo está en la reasignación.

Por qué las reglas de porcentaje se rompen aquí

Un porcentaje sobre los ingresos funciona regular en categorías donde puedes elegir cuánto gastar. Aquí no puedes: el precio de una escuela infantil, de un comedor o de una persona que cuide a tu hijo lo fija un mercado local que no sabe lo que cobras. La misma plaza puede costar cosas muy distintas en dos ciudades, y entre un centro público, uno concertado y uno privado hay diferencias que ninguna regla puede resumir. Además existen ayudas, bonificaciones y precios por tramos que dependen de tu comunidad y de tu situación, y ninguna página puede decirte cuál te corresponde. Lo único honesto es esto: la cifra te la tiene que dar por escrito quien va a cuidar a tu hijo.

Cómo conseguir tu cifra de verdad

Haz una lista corta de opciones que de verdad te encajen por horario y por distancia, y pide a cada una el precio completo por escrito. Completo significa preguntar por todo lo que no está en la primera cifra: matrícula, material, comedor, horario ampliado de mañana o de tarde, meses de verano, uniforme si lo hay y qué pasa cuando el niño falta por enfermedad. Pregunta también cómo y cuándo suben los precios. Con esos datos, presupuesta con la opción más cara que estés considerando de verdad, no con la más barata: si al final eliges otra, te sobrará dinero, que es un problema mucho más agradable que el contrario.

Escalones de edad, jornada partida y el hueco del verano

Esta línea del presupuesto no es plana durante años, y ahí es donde pilla desprevenida a la gente. Cambia por escalones cuando el niño pasa de etapa, cambia cuando empieza el colegio y aparecen comedor y extraescolares en lugar de la escuela infantil, y cambia otra vez cuando las tardes se organizan de otra forma. El hueco más caro y más olvidado es el verano: los colegios cierran muchas más semanas de las que tú tienes de vacaciones, y esas semanas hay que cubrirlas con campamentos, con familia o con permisos. Ponlo en el calendario del presupuesto en enero, no en junio, y llénalo durante todo el curso en un sobre con nombre.

Reconstruir el resto del presupuesto alrededor

Cuando entra una cifra grande y no negociable, el trabajo no es apretar todas las categorías un poco: es decidir explícitamente cuáles bajan y durante cuánto tiempo. Lo habitual es que bajen ocio, comidas fuera y el ritmo del ahorro, y a veces que se retrase un objetivo grande. Escríbelo con fecha de revisión, porque el cuidado infantil tiene algo que casi ningún otro gasto grande tiene: se acaba. Saber que la cifra baja cuando el niño empiece el colegio convierte un periodo duro en un periodo limitado, y eso cambia mucho la forma de aguantarlo. Lo que no funciona es no decidir nada y descubrir en el cuarto mes que el ahorro llevaba tres sin moverse.

El diagnóstico que dice que va demasiado justo

Hay tres señales claras. La primera, que los recibos anuales, como el seguro o el IBI, hayan empezado a pagarse a plazos o con tarjeta: significa que el sobre de gastos previstos dejó de llenarse. La segunda, que el saldo de ahorro lleve varios meses igual mientras la cuenta corriente parece que va bien; ese equilibrio aparente es el que precede a un descubierto. Y la tercera, que cualquier gasto imprevisto normal, una avería o una urgencia dental, se convierta automáticamente en deuda. Si aparecen las tres a la vez, la conversación ya no es sobre la guardería: es sobre jornada, sobre vivienda o sobre ingresos, y conviene tenerla pronto.

El cambio de sobres de esta semana

Un sobre de Cuidado de los niños para lo mensual: centro, comedor y extraescolares. Y un sobre de gastos previstos aparte para lo que llega en fechas concretas, es decir matrícula, material, uniforme y las semanas de verano. Llena los dos el día que cobras, antes que cualquier categoría flexible, porque son gastos que se pagan igual y lo único que decides es si están financiados o no. En Envelope Budget cada sobre tiene su saldo visible en la app y en los widgets, así que en febrero ya sabes si el campamento de julio está pagado, que es exactamente el tipo de cosa que quita ruido de encima.

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de los ingresos debería llevarse el cuidado de los niños?

No hay un porcentaje que sirva, y darlo sería inventar una referencia. El precio depende de tu ciudad, del tipo de centro, de la edad y del horario que necesites, y además existen ayudas y precios por tramos que varían según dónde vivas y tu situación, así que ninguna cifra general puede aplicarse a tu caso. Lo que sí puedes hacer es calcular tu propio porcentaje una vez tengas el precio por escrito, dividirlo entre tu neto y ver qué implica para el resto de los sobres. Ese número sí es útil, porque es el tuyo.

¿Hay descuento si llevo a dos hermanos?

Muchos centros aplican algún tipo de bonificación por hermanos y muchos otros no, así que es una pregunta que hay que hacer directamente y por escrito en cada sitio, junto con la de si el descuento se aplica a la cuota, al comedor o a las dos cosas. No presupuestes contando con un descuento que no te han confirmado: hazlo con el precio completo y trata la bonificación, si llega, como dinero que ya tiene destino. Es la misma regla que con cualquier ingreso que no controlas: se presupuesta sin él y se asigna cuando aparece.

¿Cómo presupuesto los meses de verano?

Como un gasto anual con fecha conocida, igual que el seguro del coche. Cuenta cuántas semanas de colegio cerrado no puedes cubrir con vacaciones tuyas, pide los precios de los campamentos o de la opción que vayas a usar en cuanto se publiquen, suma y divide entre los meses que faltan hasta junio. Ese dinero vive en el sobre de gastos previstos y se llena todo el curso. Es el gasto familiar que más se financia con tarjeta cada julio, y es también uno de los más fáciles de anticipar, porque el calendario escolar se publica con muchos meses de antelación.

Lleva este presupuesto en el móvil

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