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Ir de boda: el regalo es solo una parte del gasto
Una boda como invitado tiene cinco líneas: el regalo, la ropa y el calzado, la peluquería y estética si la hay, el desplazamiento y el alojamiento. Y en muchos casos hay una sexta que llega antes, la despedida. Sumadas, una sola boda puede ser uno de los gastos mayores del año, y un año con tres bodas se convierte en un problema si nadie lo ha provisionado. La buena noticia es que se avisa con meses de antelación, que es tiempo de sobra para llenar un sobre y decidir con calma cada línea.
Cuenta las cinco líneas antes de confirmar
Cuando te llegue la invitación, escribe en una hoja las cinco líneas: regalo, ropa y calzado, peluquería o estética si vas a ir, desplazamiento de ida y vuelta, y alojamiento si la boda es fuera o termina tarde. Añade la despedida si la hay, que suele ser el gasto más impredecible de todos. Ese total es el coste real de asistir, y es una cifra que conviene tener antes de confirmar, no después. No es una cuestión de decidir si vas: en la mayoría de los casos vas a ir igualmente. Es una cuestión de saber con cuántos meses de antelación tienes que empezar a apartar y qué líneas se pueden ajustar.
El regalo: la cantidad la decides tú
No te vamos a decir cuánto dar, y desconfía de cualquier página que lo haga con una cifra concreta: depende de tu relación con la pareja, de tu situación económica y de las costumbres de tu entorno, que no son iguales en todas partes. Lo que sí es un buen criterio de método es decidir la cantidad tú y con antelación, en lugar de calcularla el día anterior en función de lo que suponen que cuesta el cubierto, que es una manera bastante incómoda de decidirlo. Si vais en pareja o en grupo de amigos, hablarlo entre vosotros antes suele simplificar mucho y evita diferencias grandes entre personas del mismo grupo.
Ropa: la línea que más se puede ajustar
La ropa es donde hay más margen y donde menos se aprovecha, porque se compra con prisa la semana anterior. Empieza por lo que tienes: una prenda que ya has usado en otra boda es perfectamente válida, sobre todo si no coinciden los invitados, y un arreglo o un complemento distinto la cambian por poco dinero. Si hace falta comprar, hazlo con tiempo y pensando en usarla más veces, que es el coste por uso otra vez. Y existe la opción de alquilar, especialmente para trajes y vestidos de ceremonia que no vas a repetir. En calzado, compra con margen para probarlo antes, porque unos zapatos nuevos y una boda entera es una mala combinación.
Desplazamiento, hotel y despedida
Si la boda es fuera, el desplazamiento y el hotel suelen superar al regalo. La antelación aquí vale dinero: reservar en cuanto sabes la fecha, con cancelación gratuita si es posible, y compartir coche o habitación con otros invitados, que además suele ser mejor plan. La despedida es la parte más difícil de presupuestar porque la organiza otra persona y el importe llega dado. Lo que sí puedes hacer es pedir la cifra cuanto antes y decir con tiempo hasta dónde puedes llegar, que es una conversación mucho más fácil en marzo que la semana anterior. Y si no puedes ir a todo, elegir es legítimo.
El sobre: una línea por boda, desde que te avisan
Las bodas se anuncian con meses de antelación, así que son gastos previstos de manual. En cuanto sepas la fecha, abre una línea en el sobre de Gastos previstos con el nombre y el total estimado, y divídelo entre los meses que faltan. Si tienes varias en un año, hazlo con todas a la vez para ver el conjunto, que es lo que suele sorprender. Anota cada pago según llega, incluidos el hotel reservado en marzo y la ropa comprada en mayo. Así, el fin de semana de la boda solo tienes que ir, que es exactamente lo que querías cuando te invitaron.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto hay que dar en una boda?
No damos una cifra, y no por evasión: depende de tu relación con la pareja, de tu situación y de las costumbres de tu entorno, que varían bastante. Lo que sí recomendamos como método es decidir la cantidad tú y con antelación, en lugar de calcularla la semana anterior en función de lo que se supone que cuesta el cubierto. Y si vais en grupo, hablarlo entre vosotros simplifica mucho.
¿Cómo bajo el coste de ir a una boda?
La ropa y el alojamiento son las dos líneas con más margen. En ropa, reutiliza lo que tengas, cámbiale los complementos o valora alquilar si es una prenda que no vas a repetir. En alojamiento y transporte, reserva pronto y comparte coche o habitación con otros invitados. El regalo es una decisión personal y la despedida viene dada por quien la organiza, así que ahí el margen es distinto.
¿Y si en un año me caen tres bodas?
Entonces es imprescindible provisionar, porque sumadas pueden ser uno de los gastos más grandes del año. Escribe las tres en el sobre de gastos previstos con su fecha y su total estimado en cuanto lo sepas, y divide entre los meses que faltan. Si el conjunto no cabe, es mejor saberlo en enero, cuando todavía puedes ajustar líneas o hablarlo con quien haga falta, que descubrirlo en septiembre con la tarjeta.
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