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Cómo ahorrar para las vacaciones, mes a mes

Calcula el viaje completo antes de calcular el ahorro: transporte, alojamiento por noche por número de noches, una cantidad por persona y día para comida y ocio, transporte local y un quince por ciento de margen. Después divide entre los meses que faltan. Un viaje de 1.800 € preparado con nueve meses son 200 € al mes; con cuatro meses, 450 €. La diferencia entre esas dos cifras es todo el motivo por el que conviene empezar el sobre en enero y no en junio.

Calcula el viaje antes que el plan

El error habitual es fijar una cantidad redonda de ahorro y ver a dónde llega. Hazlo al revés. Escribe el transporte, ida y vuelta, con precios reales para fechas parecidas. El alojamiento, precio por noche multiplicado por noches. La comida y el ocio, con una cantidad por persona y día que sea realista para el destino. El transporte local. Y un quince por ciento del subtotal como margen, que cubre lo que siempre aparece. Suma. Ahora tienes un objetivo que se puede defender y, sobre todo, que se puede ajustar: si no cabe, ya sabes qué línea recortar en lugar de recortar el viaje entero a ciegas.

El calendario español manda más de lo que parece

Aquí las vacaciones se concentran en agosto y en los puentes, y eso tiene dos consecuencias presupuestarias. La primera es que los precios de esas fechas son los que tienes que meter en la cuenta, no los de una semana cualquiera de octubre. La segunda es que agosto trae gastos que no son el viaje: comidas fuera, planes con gente, desplazamientos al pueblo o a ver a la familia. Si solo presupuestas el viaje, agosto se te va igualmente por encima. Haz dos líneas dentro del mismo sobre, una para el viaje y otra para el resto del mes de agosto, y presupuéstalas juntas.

El mismo viaje empezado en enero, en abril o en junio

Un viaje de 1.800 € con destino en agosto cuesta 225 € al mes si empiezas en enero, 360 € al mes si empiezas en abril y 900 € al mes si empiezas en junio. El gasto final es idéntico; lo único que cambia es cuánto duele. Esta es la razón por la que las vacaciones son el ejemplo perfecto de un sobre de gastos previstos: es un gasto grande, con fecha conocida y perfectamente repartible. La versión que acaba en pago aplazado no es la de quien gasta demasiado en el viaje, es la de quien empieza a pensar en pagarlo el mes anterior.

De dónde sale el dinero

De la aportación mensual, que es la columna vertebral, y de tres fuentes que en este caso son especialmente naturales. Si cobras en catorce pagas, la extra de junio llega justo antes de las vacaciones: decidir su destino en mayo, por escrito, es la diferencia entre financiar el viaje y financiar el viaje más un descubierto. La devolución de la renta, si te corresponde. Y las reservas anticipadas: pagar en marzo un alojamiento de agosto solo tiene sentido si el dinero ya está en el sobre, no si se hace con tarjeta para bloquear precio. La regla es la misma de siempre: el sobre paga, la tarjeta no adelanta.

La trampa: la señal a crédito

Reservar en marzo con tarjeta un viaje que se paga en agosto se siente como planificación y funciona como deuda. El precio bloqueado suele ser menor que el coste real de haber gastado un dinero que no tenías, y sobre todo rompe la relación entre el sobre y el gasto: a partir de ahí ya no sabes cuánto llevas pagado del viaje. Si quieres aprovechar precios anticipados, adelanta las aportaciones al sobre en lugar de adelantar el gasto: sube la cuota los primeros meses y reserva cuando el saldo lo cubra. Un mes más de espera cuesta mucho menos que un aplazamiento.

El cambio de sobres que hacer hoy

Un sobre de Viajes dentro de los gastos previstos, con el objetivo del viaje y su fecha, y una aportación mensual programada el día siguiente a la nómina. Deja el sobre abierto todo el año aunque no haya viaje decidido: aportar una cantidad pequeña todos los meses convierte la decisión del año que viene en una elección de destino y no en una cuestión de si podéis o no. Durante el viaje, anota el gasto en el momento; el margen del quince por ciento solo funciona si sabes cuánto llevas gastado, y en un viaje eso deja de estar claro al tercer día.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto presupuesto al día para comida y ocio?

La cifra depende por completo del destino, así que la forma honesta de sacarla es mirar precios reales del sitio al que vas y contar tres comidas más algo de ocio por persona y día. Lo que sí es constante es el método: multiplica esa cantidad por personas y por días y métela en el total antes de decidir si el viaje cabe. Es la línea que más se subestima, porque se piensa en el vuelo y el hotel, que son dos pagos, y no en las cuarenta o cincuenta transacciones pequeñas que hacen el mismo importe.

¿Guardo el dinero del viaje separado del fondo de emergencia?

Sí, y en dos sobres distintos con nombres distintos. Un viaje es un gasto previsto: tiene fecha, tiene importe y se puede planificar. El fondo de emergencia es para lo que no tiene ninguna de esas dos cosas. Si comparten bote, el bote se vacía en agosto y septiembre te pilla sin colchón, que es justo cuando llegan la vuelta al cole y varios recibos anuales. Mismo dinero, dos etiquetas, comportamiento completamente distinto.

¿Y si no llego a la cuota mensual que sale?

Cambia el viaje, no la forma de pagarlo. Menos noches, otro destino, otras fechas fuera del pico de agosto o el mismo viaje un año después con doce meses de aportación en lugar de cuatro. Las cuatro opciones son legítimas y todas terminan con el viaje pagado. La opción que no funciona es mantener el viaje y financiar la diferencia, porque entonces vuelves de vacaciones y empiezas el curso con una cuota nueva justo cuando llegan la vuelta al cole y el resto de recibos de septiembre.

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