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¿Cómo empiezo a presupuestar en enero?

Haz primero la autopsia de diciembre y enero, y después monta los gastos irregulares conocidos del año antes de tocar nada más. Escribe cada recibo no mensual que veas venir en los próximos doce meses, divide cada uno entre los meses que faltan y financia esos sobres con la primera nómina. Luego construye entre seis y diez sobres normales, y trata enero como una prueba y no como tu base: la cuesta de enero es un mes atípico y calibrar sobre él te va a engañar.

Enero es una línea limpia, no un conjunto de hechos nuevos

Nada de tu dinero cambia el día 1. Lo que enero ofrece de verdad es un punto de partida que no necesita justificación, y eso es útil: empezar es la parte difícil y el calendario te la regala. Úsalo para eso y no esperes que la fecha te dé motivación más allá de la tercera semana. La estructura que montes en las dos primeras semanas es lo que sostiene febrero.

La cuesta de enero es contable, no moral

Aquí el mes empieza con una resaca de calendario: la Navidad, la cena de empresa, los regalos de Reyes el día 6 y, según cómo cobres, un mes largo desde la última nómina. Los cargos con tarjeta de todo eso caen en enero, cuando el gasto ya ha terminado. Eso no es falta de control: es un desfase entre cuándo se decide gastar y cuándo se paga, y se arregla con dos sobres, no con culpa. Uno temporal para lo que arrastras de diciembre, con fecha de fin, y uno permanente que empieza a llenarse ya para las próximas fiestas.

Haz la autopsia de diciembre antes de planificar nada

Lee los movimientos de diciembre y de la primera semana de enero línea a línea y marca lo que fue extraordinario: regalos de Navidad y de Reyes, la comida familiar, el amigo invisible, los viajes, la lotería, los envíos, el cargo que habías olvidado. Súmalo. Ese número es lo que te va a costar la próxima temporada de fiestas, y es lo más concreto que vas a aprender en todo el mes. Todo lo que encuentres es un sobre de gastos previstos esperando a ser creado.

Mapea ahora los gastos irregulares de todo el año

Ve mes a mes por el año que viene y escribe lo que sabes que llega: la ITV, la renovación del seguro, el impuesto del coche, el IBI, la cuota anual de alguna asociación, la vuelta al cole en septiembre, los cumpleaños, la boda o la comunión a la que ya has dicho que sí, el viaje ya acordado, la revisión del dentista. Divide cada uno entre los meses que faltan hasta que cae. Esta es la hora de presupuesto más rentable que existe en enero, y es el paso que casi todo el mundo se salta para ponerse a fijar un límite de supermercado.

Después monta los sobres normales, entre seis y diez

Vivienda, recibos, supermercado, comidas fuera, transporte, personal, ocio, ahorro y un colchón cubre casi cualquier vida. Resiste la tentación de montar treinta categorías porque es año nuevo y te sientes organizado. Cada categoría es una decisión que vas a tomar en una caja, y el número de categorías es lo que determina si esto sigue funcionando en marzo.

No calibres con enero ni con febrero

Enero lleva las facturas de diciembre, las rebajas, las altas de gimnasio y, si te toca, el desfase de una nómina larga. Es un mes malísimo para aprender lo que te cuestan de verdad la compra o el ocio. Anótalo con honestidad, cuenta con que los números salgan mal y fija tus límites reales después de febrero o marzo, que es el primer mes genuinamente normal del año.

El cambio que puedes hacer hoy: uno solo, no una lista de propósitos

Un presupuesto más un plan de deuda más un objetivo de ahorro más un mes sin gastar son cuatro sistemas arrancando a la vez, y ninguno recibe una prueba justa. Que el primer cambio del año sea estructural: crea un sobre para cada recibo irregular que hayas mapeado, divide cada total entre los meses que faltan y fináncialos todos con la primera nómina antes de asignar un euro a nada discrecional. Después pon una fecha mensual de revisión para el resto del año y deja los demás propósitos para dentro de un trimestre. Esos dos movimientos son lo que hará que la próxima cuesta de enero se note distinta.

Preguntas frecuentes

¿Enero es buen momento para empezar a presupuestar?

Es buen momento porque es un comienzo, y cualquier comienzo gana a esperar. Es mal momento para fijar tus números permanentes, porque el gasto de enero es atípico en los dos sentidos. Empieza ahora y calibra en marzo.

¿Cómo presupuesto en enero si todavía me están cayendo los cargos de diciembre?

Trata lo que arrastras de las fiestas como su propio sobre temporal con fecha de fin, financiado desde enero y febrero, en vez de repartirlo por tus categorías normales. Eso mantiene honestos tus números de compra y de ocio y le da a la deuda una meta visible.

¿Y el sobre de las próximas fiestas?

Créalo en enero, con el total de la autopsia que acabas de hacer dividido entre los meses que faltan hasta diciembre. Es el momento del año en que más claro tienes cuánto cuesta y el momento en que más barato sale repartirlo.

¿Y si ya lo intenté el año pasado y lo dejé?

Diagnostica el abandono antes de reconstruir. Casi siempre es una de tres cosas: demasiadas categorías, números fijados desde el optimismo en vez de desde tu gasto real, o ningún plan para los recibos irregulares. Arregla la que te tumbó a ti y no cambies nada más.

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